Mucho más de lo que imaginamos

Ocurrió en Montreal, Canadá. Durante los Juegos Olímpicos de 1976, la gimnasta rumana Nadia Comăneci, con apenas 14 años, se convirtió en la primera atleta de la historia en recibir la puntuación perfecta de 10,0 en la gimnasia olímpica. Su presentación en las barras asimétricas fue tan extraordinaria que el marcador electrónico no estaba preparado para mostrar la nota máxima y solo exhibió “1.00”, ya que había sido programado para registrar calificaciones de hasta 9,99. Aquel episodio se convirtió en uno de los momentos más icónicos de la historia del deporte.
Lo que más llama la atención de esta historia no es solamente la perfección de la presentación. Es el hecho de que el marcador no estaba preparado para registrar un 10. Nadie había imaginado que alguien pudiera alcanzar esa calificación. El sistema fue diseñado tomando como referencia los límites de la experiencia humana. Como lo imposible nunca había ocurrido, nadie se preocupó por preparar el marcador para ello.
Esta historia nos recuerda algo que ocurre con frecuencia en nuestro caminar con Dios. Muchas veces construimos un “marcador” para Dios. Limitamos lo que creemos que Él puede hacer basándonos en nuestras experiencias pasadas. Oramos esperando una respuesta pequeña, imaginamos soluciones humanas para problemas espirituales y, sin darnos cuenta, reducimos al Dios infinito al tamaño de nuestra propia comprensión.
Pero Dios nunca ha estado limitado por nuestra imaginación.
Cuando Sara miró su vientre ya envejecido, creyó que la promesa se había vuelto imposible. Sin embargo, Dios veía a Isaac. Cuando los israelitas vieron el mar Rojo delante de ellos y el ejército egipcio detrás, pensaron que todo había terminado. Dios veía un camino donde no existía ningún camino. Cuando Marta vio la tumba de Lázaro cerrada desde hacía cuatro días, creyó que ya era demasiado tarde. Jesús veía una oportunidad para manifestar la gloria de Dios. El problema nunca estuvo en la capacidad de Dios. Siempre estuvo en la limitación de nuestra perspectiva.
Por eso, Pablo escribió una de las declaraciones más extraordinarias de las Escrituras: “Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros.” (Efesios 3:20, NTV). Observe la intensidad de estas palabras. Dios no hace solamente más; Él hace muchísimo más. Más de lo que pedimos, más de lo que pensamos, más de lo que podemos imaginar. Nuestra mente tiene límites. El poder de Dios, no.
Por eso Pablo también afirma: “A eso se refieren las Escrituras cuando dicen: “Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha imaginado lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman”.” (1 Corintios 2:9, NTV).
Oración: Señor, aumenta mi fe para que nunca limite Tu poder a mi propia comprensión. Ayúdame a confiar en Tus planes, sabiendo que Tú siempre puedes hacer muchísimo más de lo que puedo pedir o imaginar. En el nombre de Jesús, amén.
Versículo del día: “A eso se refieren las Escrituras cuando dicen: “Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha imaginado lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman”.” (1 Corintios 2:9, NTV)
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Sobre o Autor
Bernardo Reinke
Bernardo Reinke es brasileño, cristiano, miembro de la Iglesia Cuadrangular Carismática, en Ibague, Colombia. Nació y creció en un hogar cristiano, y comparte diariamente sus experiencias con Dios a través de devocionales simples, directas y prácticas.





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