Siempre hay cosas que necesitamos resolver

Sucedió en Concord, New Hampshire, Estados Unidos, en 2026. Un hombre llamado John devolvió a la Biblioteca Pública de Concord una edición de septiembre de 1894 de la revista The Century Illustrated Monthly Magazine, que había permanecido en su poder durante décadas. Según la biblioteca, la publicación tenía 48.220 días de retraso, lo que equivale a casi 132 años. De acuerdo con las reglas de cobro, esto podría haber representado una multa de aproximadamente US$ 12.055, pero John tuvo suerte: la biblioteca había congelado las multas por retraso. Él contó que ni siquiera sabía cómo había llegado la revista a su casa y decidió devolverla después de leer en el Concord Monitor sobre la suspensión de las multas. Debido a su antigüedad, la revista no volverá a circular y podrá ser preservada en la colección histórica de la biblioteca.
No todos los días alguien devuelve una revista con 132 años de retraso. Y pienso que la actitud de aquel hombre fue ciertamente admirable. Muy posiblemente, aquella revista tendría un buen valor comercial, pero él decidió hacer lo correcto: devolverla.
Entonces pienso que siempre hay cosas que necesitamos resolver. El tiempo puede disminuir nuestra percepción del problema, pero no necesariamente resuelve aquello que necesita ser confesado, perdonado o reparado. El tiempo nunca convierte lo malo en bueno.
La Palabra de Dios nos invita: “Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos.” — Romanos 12:18. Y, para vivir en paz, algunas veces necesitaremos pedir perdón, perdonar o incluso saldar deudas antiguas.
Mateo 5:23-24 también nos desafía: “Por lo tanto, si presentas una ofrenda en el altar del templo y de pronto recuerdas que alguien tiene algo contra ti, deja la ofrenda allí en el altar. Ve y reconcíliate con esa persona. Luego ven y presenta tu ofrenda a Dios.” Este texto, en particular, siempre me ha parecido muy interesante, porque Jesús no dice solamente: “si tú tienes algo contra tu hermano”, sino que pone sobre la mesa el sentimiento del otro, no el mío. Jesús quería enseñar que no debemos ser indiferentes ante una relación quebrantada y que no tiene sentido cumplir externamente con un acto religioso mientras mantenemos deliberadamente un conflicto sin resolver con otra persona. Y “dejar la ofrenda en el altar” no es otra cosa que indicar cuál debe ser la prioridad.
Y, finalmente, Pedro es enfático: “No respondan a sus enemigos con maldiciones; por el contrario, respondan con una bendición. A esto los llamó Dios, y él los bendecirá por hacerlo.” — 1 Pedro 3:9. Pedro enseña que, cuando alguien me hace mal, no debo reproducir el mal, sino responder de otra manera.
Que esta peculiar historia de hoy te ayude a “dejar la ofrenda en el altar” y reparar aquello que necesita ser reparado. Porque siempre hay cosas que necesitamos resolver.
Oración: Señor, muéstrame aquello que todavía necesita ser resuelto en mis relaciones. Dame humildad para pedir perdón, valentía para reparar mis errores y sabiduría para buscar la reconciliación, eligiendo responder al mal con el bien. Amén.
Versículo del día: “Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos.” — Romanos 12:18 | NTV
![]()





Quer receber devocionais diarias no seu celular?