Que todo se haga decentemente y con orden

Los científicos de Stanford, en los Estados Unidos, hicieron un experimento. Dejaron dos autos abandonados, en diferentes lugares y contextos. El primero fue en un vecindario con altas tasas de criminalidad en la ciudad de Nueva York, un barrio llamado Bronx. Y el segundo, fue dejado en un barrio de clase alta llamado Palo Alto, en una zona rica de California. Los primeros resultados fueron exactamente los esperados: el auto en el Bronx fue destrozado, le robaron las llantas, rompieron las ventanas y se llevaron todo lo que pudiera tener valor en el vehículo. El auto en Palo Alto, sin embargo, permaneció intacto.

Pero, en una segunda fase del experimento, los científicos rompieron una de las ventanillas del coche que había quedado en Palo Alto. ¿Y qué pasó? En cuestión de horas, el automóvil en Palo Alto fue destrozado, al igual que el carro en el Bronx.

La conclusión de los investigadores fue esta: existe una relación directa entre el desorden y una falta de respeto natural en los seres humanos. En un ambiente limpio, organizado y ordenado, la tendencia al respeto es mayor, frente a un lugar sucio, mal arreglado y desordenado.

Algo muy similar sucede con nuestra vida. Donde hay desorden, permitimos el caos. Un hogar desordenado genera más estrés, peleas y discusiones en comparación con un ambiente ordenado y limpio. Y cuando muchos temas de nuestra vida están “fuera de lugar”, como una pareja que no se habla en casa, las finanzas en desorden, sin rutinas establecidas para los hijos, hay una mayor tendencia a la falta de respeto, a las peleas y discusiones.

El versículo que da título a esta reflexión está en 1ª Corintios, en el capítulo 14. Este capítulo está dedicado a hablar de la importancia del orden en el culto al Señor. Sin embargo, refuerza la idea de que a Dios le gusta el orden. Y así como a Él le complacerá el orden en Su adoración, también a Él le agradará una casa y una vida bien ordenada.

Que todo se haga decentemente y con orden – Devocional Diario

Oración: Señor, quiero poner en orden mi casa y mi vida. Porque sé que el desorden y el caos traen sus consecuencias. ¡Amén!

Versículo base: Pero que todo se haga decentemente y con orden. (NBA2005) 1ª Coríntios 14:40

Loading

Compartilhe:

Adicionar um Comentário

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *