La oreja restaurada de Malco

Aconteció en Jerusalén, en la noche más decisiva de la historia. Mientras Jesús era arrestado, en medio de la tensión y el miedo, Pedro reaccionó impulsivamente e hirió a Malco, siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja. Era el caos de un momento en el que todo parecía salirse de control. Pero, en medio de esa escena, Jesús hace algo inesperado: toca la oreja de Malco y la restaura (Lucas 22:51).
Malco no era discípulo. No estaba allí para seguir a Jesús, sino para arrestarlo. Aun así, fue alcanzado por un gesto de gracia. Aquella oreja podría haberse convertido en una marca permanente de violencia, vergüenza y dolor. Pero Jesús no permitió que eso definiera la historia de ese hombre. Incluso antes de la cruz, ya estaba mostrando el tipo de Reino que venía a establecer: no de venganza, sino de restauración.
Hay algo profundo en ese momento. Mientras Pedro intenta defender a Jesús con violencia, Jesús demuestra que Su camino no es el de la fuerza, sino el de la redención. Y Malco, que llegó como enemigo, sale de ese encuentro tocado por la misericordia.
Lamentablemente, la Biblia no nos cuenta más sobre Malco después de este episodio. Pero es difícil imaginar que haya salido igual después de encontrarse con Jesús.
¿Cuántas veces, en la vida, también llevamos “cortes” — heridas causadas por otros, por decisiones impulsivas o por circunstancias fuera de nuestro control? Marcas que podrían definirnos. Pero el mismo Cristo que restauró la oreja de Malco sigue siendo Aquel que toca, sana y devuelve lo que parecía perdido.
Dios no solo nos libra del mal; también quita las marcas que podrían acompañarnos toda la vida. No solo interrumpe el dolor — Él restaura.
Oração: Señor, reconozco que muchas veces llevo heridas visibles e invisibles. Pero hoy me acerco a Ti con confianza, sabiendo que Tú puedes restaurar lo que fue quebrado. Toca mi vida, sana mis heridas y enséñame a confiar en Tu cuidado, incluso en los momentos más difíciles. En el nombre de Jesús, amén.
Versiculo del dia: “Pero Jesús dijo: «¡Basta ya!». Y tocó la oreja del hombre y lo sanó.” (Lucas 22:51, NTV)
![]()





Quer receber devocionais diarias no seu celular?