La ciencia más difícil es desaprender el mal

La ciencia más dificil es desaprender el mal

Antístenes fue un filósofo griego considerado el fundador de la filosofía cínica. Suya es la frase que da título a esta reflexión: “La ciencia más difícil es desaprender el mal”. Otro filósofo llamado Thomas Hobbes va más allá. Dice que el hombre es por esencia malo. Según la teoría de Hobbes, “el hombre nace malo, no sabe vivir en sociedad y necesita un estado autoritario, que dicte las reglas, las normas de convivencia”. Niccolò Machiavelli, a su vez, afirmó que “el hombre es malo por naturaleza, a menos que deba ser bueno“.

Pero según la Biblia, ¿el hombre es bueno o malo por naturaleza? No pretendo tener aquí la verdad absoluta de esta pregunta. Sin embargo, sé que al menos 3 verdades son incuestionables y están registradas en Romanos, capítulo 3

  1. No hay un solo justo –Así está escrito: ‘No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios.” Romanos 3:10-11
  2. No hay quien haga el bien –Todos se han extraviado; por igual se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Romanos 3:12
  3. El hombre es pecador y necesita a Dios – “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” Romanos 3:23

Así que tiendo a estar de acuerdo con Antístenes. La ciencia más difícil es desaprender el mal que ya habita en mí. Mi gran desafío es dejar el mal que habita en mí, para convertirme en alguien conforme al corazón de Dios.

Oración: Señor, quita el mal que habita en mí. Hazme alguien puro ante ti. ¡Amén!

Versículo base: Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado. Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa, y tu juicio, irreprochable. Yo sé que soy malo de nacimiento; pecador me concibió mi madre. (NVI) Salmos 51:1-5

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