Vencer sin luchar

Figuras ilustrando un líder y sus seguidores. Hebreos 13:7

Uno de los libros de estrategia más famosos y uno de mis favoritos es El arte de la guerra de Sun Tzu. Una de sus colocaciones en el libro es esta: “Pelear y vencer todas las batallas no es la gloria suprema. La gloria suprema es romper la resistencia del enemigo sin pelear“. Podemos resumir esta oración con el título de esta reflexión: ganar sin pelear.

Vencer sin luchar es la victoria de la inteligencia, de la estrategia y de la planificación. Ganar sin pelear es la victoria de la paciencia, de la perseverancia y de la sabiduría. Ganar sin pelear es cuando no necesito las peleas, los argumentos o las palabras para que mi fe se haga conocer. Es cuando puedo demostrar al Cristo que vive en mí por mis actitudes y no por mis palabras.

A menudo tratamos de convencer a otros del amor de Cristo a través de discusiones y palabras. En la carta a los hebreos, el apóstol Pablo advirtió sobre cómo se debe evaluar a aquellos que hablan sobre las cosas de Dios: “Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida, e imiten su fe”, Hebreos 13: 7. Más importante que tus palabras siempre será el resultado de tu vida. O como dijo Mateo en el capítulo 7, “por sus frutos los conocerán”.

¿A través de qué se reconoce tu fe? ¿En tus palabras o en tus actitudes?

Oración: Señor, que mis actitudes hablen más que mis palabras y que yo pueda llevar tu palabra a otros por mis frutos y no por discusiones vanas. Amén!

Versículo base: “Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida, e imiten su fe” (NVI) Hebreos 13:7

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