El tiempo oportuno es ahora

Ocurrió en Saskatchewan, en Canadá, en junio de 1948. El agricultor Cecil George Harris sufrió un grave accidente al quedar atrapado bajo su tractor después de poner la marcha en reversa. Inmovilizado y consciente de que podría morir antes de ser rescatado, utilizó una navaja para grabar en el guardabarros del vehículo un mensaje declarando que dejaba todos sus bienes a su esposa. Harris fue encontrado horas después, pero no sobrevivió. Posteriormente, la justicia reconoció la inscripción grabada en el guardabarros del tractor como un testamento válido, convirtiendo el caso en uno de los ejemplos más impactantes de manifestación de última voluntad en condiciones extremas. Hoy, tanto el guardabarros como la navaja están en exhibición en la University of Saskatchewan, y el caso es frecuentemente citado en cursos de derecho.

Esta historia llama la atención sobre un detalle importante: en aquel momento, Harris hizo lo que pudo — pero ya era tarde para muchas otras decisiones.

Hay cosas en la vida que simplemente no pueden postergarse. Vivimos como si siempre hubiera un “después”, un “mañana”, una nueva oportunidad. Pero la Biblia nos confronta con la realidad de nuestra limitación: “¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad… cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” (Santiago 4:13-14, RVR1960).

La vida es frágil, impredecible y pasajera. Y precisamente por eso, Dios nos llama a no postergar lo que realmente importa.

Las decisiones espirituales no pueden dejarse para después. Las reconciliaciones no deben empujarse al futuro. La entrega de la vida a Dios no puede tratarse como algo opcional o distante. La Palabra es clara: “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2 Corintios 6:2, RVR1960).

¿Cuántas veces postergamos un pedido de perdón? ¿Cuántas veces sentimos el llamado de Dios, pero respondemos: “después lo haré”? ¿Cuántas decisiones importantes dejamos para un mañana que no está garantizado?

La historia de aquel agricultor nos recuerda que, en ciertos momentos, el tiempo simplemente se acaba.

Por eso, si hay algo que necesita resolverse, resuélvelo hoy. Si hay algo que Dios ya habló a tu corazón, responde hoy. Si hay una decisión espiritual que tomar, no esperes.

El tiempo oportuno es ahora.

Oración: Señor, ayúdame a no postergar aquello que es importante delante de Ti. Dame sensibilidad para escuchar tu voz y valor para actuar hoy. Enséñame a vivir con sabiduría, valorando el tiempo que me has dado. Amén.

Versículo del día: “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2 Corintios 6:2, RVR1960).

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