¿Cuál es el sueño de Dios para ti?

Un libro abierto. Salmos 139:16

Si hay una pregunta importante, cuya respuesta cada uno de nosotros debería buscar, es esta, en el título de esta reflexión: ¿cuál es el sueño de Dios para ti? Porque triste es la vida de quienes pasan por esta tierra, sin haber vivido ni experimentado el sueño de Dios para su vida.

Dios tiene planes para ti. El Salmo 139, versículo 16 dice:Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. Al leer esta palabra, solo puedo concluir que Dios escribió un plan para mi vida, que hay una vida que Dios soñó para mí. Entonces, quiero conocer este plan, quiero poder visualizar lo que Dios soñó para mi vida.

Hay tres cosas que debemos hacer para vivir el sueño de Dios:

  1. Poner a Dios en primer lugar: “Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33). Si pones a Dios en primer lugar, Él se ocupará del resto.
  2. Confiar y compreender que Dios ajusta el camino – “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman,* los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” (Romanos 8:28). Incluso cuando nos equivocamos, podemos estar seguros de que nuestro Padre lo usará para nuestro bien y para completar su plan en nuestras vidas.
  3. Hacer planes, pero dárselos a Dios: “Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán.” (Proverbios 16: 3). Confiar en los planes de Dios para tu vida no significa falta de actitud, sino, poner todo en las manos de Dios.

Todavía hay tiempo para vivir el sueño de Dios para tu vida. Por favor, no pases por esta vida sin conocerlo y vivirlo.

Oración: Señor, quiero vivir el sueño que tienes para mi vida. Ayúdame, Señor, a entenderlo y vivirlo. ¡Amén!

Versículo base: Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. ¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! (NVI) Salmos 139:13-17


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