La piedra fue removida

El primer día de la semana, al amanecer, algunas mujeres fueron al sepulcro donde Jesús había sido colocado. El ambiente era de dolor reciente, baja expectativa y corazones pesados. Pero al llegar, encontraron algo inesperado: la piedra había sido removida. El sepulcro estaba vacío. Un ángel anunció: “¡No está aquí! Ha resucitado, tal como dijo que sucedería.” (Mateo 28:6, NTV).
Lo que parecía el final absoluto era, en realidad, el mayor nuevo comienzo de la historia.
La muerte había intentado poner un punto final. La cruz parecía definitiva. El silencio del sábado parecía confirmar la derrota. Pero Dios tenía la última palabra — y esa palabra fue vida.
La resurrección no fue solo un milagro; fue la validación de todo lo que Jesús dijo. Cada promesa, cada declaración, cada enseñanza fue confirmada en ese momento. Como está escrito: “¿Por qué buscan entre los muertos a alguien que está vivo? ¡No está aquí! ¡Ha resucitado!” (Lucas 24:5–6, NTV). La ausencia en el sepulcro no era pérdida — era victoria.
Y esa victoria no fue solo de Cristo, sino también para nosotros.
El apóstol Pablo declara con firmeza: “Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón? […] Pero gracias a Dios, que nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Corintios 15:55–57, NTV). La muerte perdió su autoridad. El pecado perdió su dominio. Lo que antes era condenación ahora se convirtió en camino de redención.
La piedra removida no fue solo física, fue espiritual. Representa todo aquello que nos mantenía atrapados: culpa, pecado, condenación, miedo a la muerte. Y ahora, en Cristo, todo eso ha sido vencido.
La resurrección también transforma la forma en que vemos la vida. Si Cristo venció la muerte, entonces ninguna situación es demasiado definitiva, ninguna historia está demasiado terminada, ningún escenario es irreversible. Siempre hay esperanza para quien está en Cristo.
Esta es la esencia del evangelio: si Cristo resucitó, hay esperanza, hay vida nueva, hay un nuevo comienzo.
Tal vez haya áreas en tu vida que parecen “sepultadas”: sueños, fe, dirección, ánimo. Pero el mismo poder que removió la piedra sigue activo hoy. Dios todavía transforma finales en comienzos.
El mensaje es claro y vivo: la muerte no tuvo la última palabra — Dios siempre la tiene.
Oração: Señor, gracias porque Tu resurrección trajo vida donde había muerte. Renueva mi esperanza y fortalece mi fe. Ayúdame a vivir como alguien que cree en el poder de un nuevo comienzo. Que nunca olvide que, en Ti, siempre hay una nueva oportunidad. En el nombre de Jesús, amén.
Versiculo del dia: “¡No está aquí! Ha resucitado, tal como dijo que sucedería.” (Mateo 28:6, NTV)
![]()





Quer receber devocionais diarias no seu celular?