Llamados a ser testigos

Con frecuencia pensamos que el llamado cristiano es solo para quienes predican, enseñan o dirigen un ministerio. Pero Jesús lo dejó claro: todos sus discípulos están llamados a ser testigos.

Un testigo es alguien que habla de lo que ha visto, oído y experimentado. No necesitas un micrófono ni un púlpito para esto. El mejor sermón que puedes predicar es tu vida transformada. Es en el perdón que ofreces, la paciencia que demuestras, la fe que mantienes en medio del dolor, que el mundo ve a Jesús en ti.

La luz que Cristo encendió en nuestros corazones no debía estar oculta. Las personas necesitan ver a Jesús en nosotros antes de poder siquiera escuchar de Él a través de nosotros.

La predicación tiene su lugar y es esencial. Pero el testimonio diario es lo que abre los corazones a escuchar la Palabra. Como alguien dijo una vez: “Predica el evangelio todo el tiempo; si es necesario, usa palabras”.

Oración: Señor, quiero ser un testigo vivo de tu amor. Que mi vida hable de ti incluso cuando mis labios guarden silencio. Dame sabiduría para vivir de manera que la gente vea a Cristo en mí. Úsame donde estoy, con quién estoy, como estoy. Amén.

Versículo-chave: “Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes.” (NTV) Hechos 1:8

Loading

Compartilhe:

Adicionar um Comentário

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *