No hay promesa sin proceso

Todos amamos las promesas de Dios. Después de todo, están llenas de esperanza, bendiciones y un futuro glorioso.

¿Quién no desea vivir lo que dice Jeremías 29:11? “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.”

Dios es fiel en cumplir cada palabra que prometió. Pero lo que muchos olvidan es que, antes de vivir las promesas, necesitamos pasar por los procesos que nos preparan para recibirlas. Y aquí radica la dificultad: queremos el final de la historia sin recorrer el camino, queremos la bendición sin la prueba, queremos el resultado sin la formación.

Cuando Dios llamó a José mediante un sueño (Génesis 37:5-11), ya había determinado que José sería príncipe en Egipto y salvaría a su familia. Pero José tuvo que enfrentar la traición, la esclavitud, la humillación y el encarcelamiento antes de ver la promesa cumplida. Como dice el Salmo 105:19: “Hasta que llegó el momento de cumplir sus sueños, el Señor puso a prueba el carácter de José”.

Esto demuestra que hay un momento en que Dios no solo nos da una promesa, sino que también nos moldea para ser dignos de ella. El proceso no es un castigo, sino una preparación.

Pablo nos recuerda esto en Romanos 5:3-4: “También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación.” Santiago también escribió: “Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada.” (Santiago 1:4).

No hay promesa sin proceso, porque es en el proceso que Dios forja nuestro carácter, fortalece nuestra fe y nos enseña a depender de Él. El proceso nos transforma para que podamos recibir y sostener la promesa.

No huyas del proceso. No rechaces la escuela del desierto. Es allí donde Dios obra en ti y luego a través de ti. Solo quienes caminan con Dios en los procesos también viven las promesas.

Oración: Señor, ayúdame a confiar en ti en los procesos que me moldean para recibir tus promesas. Fortalece mi fe para soportar las pruebas y perseverar hasta que tu voluntad se cumpla en mi vida. Amén.

Versículo base: “Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.” (NVT) Santiago 1: 12

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