“Yo puedo”… hasta que ya no pudo

Ocurrió en Ciudad de México, en marzo de 2026. Un influencer murió tras perder el control de su vehículo mientras conducía a alta velocidad durante una transmisión en vivo en redes sociales. En el video se le ve acelerando, ignorando señales de tránsito y exhibiéndose para su audiencia, animado por los comentarios en tiempo real. En un momento, pierde el control, choca violentamente y el accidente queda registrado en vivo. El video se difundió rápidamente, generando impacto y debate sobre la imprudencia, la búsqueda de aprobación y los límites de la exposición digital.
Esta historia es un reflejo claro de lo que ocurre cuando la necesidad de aprobación supera a la sabiduría. Todo comenzó con algo muy común hoy: ser visto, reconocido, validado. Los comentarios animaban, la audiencia crecía y la sensación era de control. Pero había un problema: creía que tenía el control… hasta que dejó de tenerlo.
La Biblia advierte sobre este tipo de camino: “Hay camino que al hombre le parece correcto, pero termina en muerte.” (Proverbios 14:12, NTV). Algo puede parecer seguro, controlado o incluso “normal”… pero eso no lo hace correcto.
También hay un peligro en vivir guiados por la opinión de otros: “Temer a la gente es una trampa peligrosa, pero confiar en el Señor significa seguridad.” (Proverbios 29:25, NTV). Cuando alguien depende de la aprobación de los demás, termina tomando decisiones que no son sabias, sino populares.
Además, la Palabra advierte sobre la falsa seguridad: “Si ustedes piensan que están firmes, tengan cuidado de no caer.” (1 Corintios 10:12, NTV). La sensación de control puede engañar. Muchas caídas ocurren justo cuando alguien cree que todo está bajo control.
Y hay algo aún más serio: algunas decisiones no dejan espacio para corregir. No hay tiempo para volver atrás. La consecuencia es definitiva.
Esto nos lleva a algo muy práctico: no todo lo que genera aplausos genera vida. No todo lo que llama la atención edifica. No todo lo que parece audaz es sabio.
La vida con Dios nos llama a otro estándar: menos impulso, más discernimiento; menos exposición, más responsabilidad; menos necesidad de aprobación, más alineación con la verdad.
Quien vive para agradar a las personas pierde el sentido de los límites. Quien vive para Dios aprende a discernir lo que realmente importa.
Cuando la aprobación pesa más que la sabiduría, la caída puede ser inmediata. Él buscaba reconocimiento… pero encontró destrucción. Pensaba: “yo puedo”… hasta que ya no pudo.
Oración: Señor, líbrame de vivir buscando la aprobación de las personas por encima de Tu voluntad. Dame sabiduría para tomar decisiones correctas, aun cuando nadie esté mirando o aplaudiendo. Guarda mi corazón de la vanidad y la imprudencia. Que mi vida sea guiada por Ti y no por la opinión de otros. En el nombre de Jesús, amén.
Versiculo del dia: “Temer a la gente es una trampa peligrosa, pero confiar en el Señor significa seguridad.” (Proverbios 29:25, NTV)
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