Un tesoro invaluable

En la película, “El conde de Montecristo”, el personaje principal Edmond es arrestado injustamente. Su compañero de celda, el sabio Abad, le dice:
— “Te ofrezco algo invaluable.”
— “¿Mi libertad? “, pregunta Edmond
— “No, tu libertad puede ser tomada, como bien sabes. Ofrezco conocimiento.”
La Biblia también cuenta la historia de Salomón, quien, teniendo la oportunidad de pedirle cualquier cosa a Dios, riquezas, larga vida o prosperidad, eligió pedir sabiduría (1 Reyes 3: 5-10). Y a Dios le agradó su pedido.
Y si el conocimiento y la sabiduría son tan importantes, ¿por qué dedicamos tiempo y esfuerzo a buscar otras cosas? Nuestra naturaleza carnal nos lleva a dar mayor importancia a lo que no tiene ningún valor. Si tan solo buscáramos más sabiduría cada día, ¿cuán diferente no sería nuestra vida?. La Biblia dice en Proverbios 16: 16: “¡Mejor es la sabiduría que el oro! ¡Mejor es la comprensión que la plata!” Porque el oro y la plata alguien te puede quitar. Pero la sabiduría siempre será tuya. Y la sabiduría es un tesoro invaluable. Vale más que las riquezas.
Oración: Señor, te pido sabiduría. Deseo la sabiduría más que oro o riquezas, más que prosperidad o una larga vida. Señor, dame más de tu sabiduría cada día. Amén!
Versículo base: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.” (NVI) Santiago 1: 5