Nació Jesús

Los pies de Jesus. Hebreos 4:15

Sí, Jesús ha nacido. Lo más probable es que no fue en un 25 de diciembre como hoy, pero no importa. Lo más importante es el hecho de que nació Jesús. Dios mismo se hizo carne, bajó a nuestro mundo para crecer, vivir y morir como un humano. El mismo creador del universo, tomó la forma humana, para que nunca pudiéramos decirle que no comprende nuestras luchas. El entiende. Él sabe. Porque también las vivió.

Cristo vino a este mundo y sintió hambre y frío. Vino a este mundo y sintió el dolor de perder a alguien a quien ama. Vino a este mundo y supo lo que es que le escupan en la cara, que lo azoten y lo maten injustamente. También fue tentado y vio de cerca la maldad y la bondad de los seres humanos.

Por lo tanto, debido a que nació Jesús, “no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.” (Hebreos 4:15).

Ese sentimiento que tienes hoy, no importa cuál sea, Jesús también lo sintió. El te entiende. Entonces, puedes hablar con Él y buscar su ayuda.

Oración: Señor, quiero entregarte todas mis cargas, mis luchas y dificultades. Porque sé que me entiendes. ¡Amén!

Versículo base: Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos. (NVI) Hebreus 4:14-16

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