Las tribulaciones de este mundo

Una tempestad
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El Sermón de la Montaña es la más famosa predicación de Jesús, registrada en la Biblia. En el libro de Mateo, en el capítulo 7, él termina su predicación con la ilustración de la casa que fue edificada sobre la roca. El texto dice que “cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca”. En la secuencia, habla de un hombre que eligió construir su casa sobre la arena. Y el texto dice que, al igual que a la anterior, “cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”.

Es fácil comprender el mensaje de esta ilustración: la roca es Cristo, y en él debemos fundamentar nuestra vida. Sin embargo, mientras leía este pasaje, no pude evitar pensar en la lluvia que caía, los torrentes y el viento que soplaba con fuerza contra esas casas. La misma lluvia, el mismo torrente y el mismo viento golpearon ambas casas.

Lo que también puedo aprender de esta historia contada por mi maestro es esto: estoy sujeto a las tribulaciones de este mundo. Aunque mi casa esté sobre la roca, aunque mi vida esté basada en la palabra de Dios, estoy sujeto a la lluvia, a los torrentes y a los vientos. No estoy exento de problemas, luchas o dificultades. Sin embargo, cuando estoy en la roca, me quedo de pie.

Ser cristiano no significa tener una vida libre de problemas o luchas. No significa días tranquilos, soleados y con pocas nubes. Pero sí significa esperanza de victoria sobre la adversidad.

Oración: Señor, sé que puedo pasar por luchas y adversidades. Pero aprendo de tu palabra, que en ti puedo resistirlos a todos, y permanecer de pie. Amén.

Versículo base: Por tanto, cualquiera que oye estas palabras Mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. »Todo el que oye estas palabras Mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción». Cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes se admiraban de Su enseñanza. (NBA2005) Mateo 7:24-28

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