El muro que se volvió puente

Jericó era una ciudad rodeada de muros grandes y resistentes. Desde una perspectiva humana, en ese tiempo no había una forma sencilla de entrar. Pero Dios le dio a Su pueblo una instrucción completamente fuera de lo común. En lugar de atacar, debían simplemente obedecer: caminar alrededor de la ciudad durante varios días.

En Josué 6, Josué da una orden inusual: el pueblo debía confiar en silencio. No gritar, no reaccionar, no adelantarse. Solo obedecer… incluso cuando nada parecía estar ocurriendo.

Durante días, no hubo señales visibles de cambio. Ninguna grieta en el muro. Ningún indicio de avance. Pero, en el momento exacto, todo cambió.

La Escritura dice: “Cuando el pueblo oyó el sonido de los cuernos de carnero, gritó con todas sus fuerzas. De repente, los muros de Jericó se derrumbaron, y los israelitas avanzaron directamente hacia la ciudad desde todos los lados y la capturaron.” (Josué 6:20, NTV).

Hay un detalle poderoso: avanzaron directamente. No tuvieron que abrir paso poco a poco. No hubo resistencia final. Entraron de frente.

Y aquí viene algo interesante: algunos hallazgos arqueológicos sugieren que los muros de Jericó pudieron haber caído hacia afuera, formando una especie de rampa. Es decir, aquello que era la mayor defensa de la ciudad terminó convirtiéndose en el camino de entrada.

Esto encaja profundamente con el mensaje bíblico. Porque Dios no solo derribó el obstáculo — lo transformó en acceso.

Y aquí está la lección para nosotros.

Muchas veces vemos situaciones en la vida como murallas: problemas, puertas cerradas, limitaciones. Y pensamos: “esto me está impidiendo avanzar”.

Pero Dios puede actuar de una forma completamente diferente. Él no solo quita el obstáculo — puede usar aquello que parecía bloquearte como parte del camino.

Como dice la Palabra: “Fue por la fe que el pueblo de Israel marchó alrededor de Jericó durante siete días, y los muros se derrumbaron.” (Hebreos 11:30, NTV). No fue fuerza humana. Fue fe. Fue obediencia. Fue Dios actuando de una manera que nadie habría imaginado.

Tal vez hoy estás intentando derribar una “muralla” con tus propias fuerzas. Pero… ¿y si Dios quiere hacerlo diferente? ¿Y si, en lugar de que tú abras el camino, Él quiere transformar la barrera en el camino?

Confía. Sigue obedeciendo. Incluso cuando no tenga sentido.

Porque cuando Dios entra en la historia… hasta los muros se convierten en puentes.

Oração: Señor, ayúdame a confiar más en Ti que en mi propia lógica. Enséñame a obedecer incluso cuando no entienda el proceso. Y transforma los obstáculos de mi vida en caminos preparados por Ti. Amén.

Versiculo del dia: “Cuando el pueblo oyó el sonido de los cuernos de carnero, gritó con todas sus fuerzas. De repente, los muros de Jericó se derrumbaron, y los israelitas avanzaron directamente hacia la ciudad desde todos los lados y la capturaron.” (Josué 6:20, NTV)

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