¿Corregir un error con otro error?

Se cuenta que un joven estudiante fue al colegio sin haber hecho la tarea. Al llegar, se sintió un poco tranquilo al notar que al menos cinco compañeros tampoco la habían hecho. Al inicio de la clase, la profesora preguntó:
—“¿Alguien no hizo la tarea?”
Él levantó la mano, admitiendo que no la había hecho. Fue el único. Sus compañeros no levantaron la mano, y la profesora lo sancionó bajándole puntos en la nota final.
El joven se indignó al ver que la profesora no revisó a los demás, que quedaron “impunes”.
Al llegar a casa, le dijo a su madre:
—“Decir la verdad no vale la pena, porque me castigaron.”
Su madre, con sabiduría, respondió:
—“Hijo, no te castigaron por decir la verdad, sino por no haber hecho la tarea. Tus compañeros se equivocaron dos veces: no hicieron la tarea y además mintieron. Y equivocarse dos veces es peor que equivocarse una sola vez.”
Esta historia revela un principio sencillo pero profundo: un error no justifica otro. El joven falló al no hacer la tarea, pero acertó al decir la verdad. Sus compañeros, además del error inicial, añadieron otro: la mentira.
La Biblia valora profundamente la verdad: “El Señor detesta los labios mentirosos, pero se deleita en los que dicen la verdad.” (Proverbios 12:22, NTV). Dios no ignora la verdad, incluso cuando trae consecuencias difíciles en el momento.
Muchas veces la tentación es esa: fallamos y tratamos de “arreglar” el error con otro error. Ocultamos, justificamos, mentimos. Pero eso solo empeora todo. El pecado nunca mejora cuando intentamos cubrirlo.
La Palabra también enseña: “Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.” (Proverbios 28:13, NTV). La verdad puede incomodar al principio, pero abre camino a la restauración. La mentira puede aliviar por un momento… pero después cobra un precio mayor.
Jesús dijo: “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” (Juan 8:32, NTV). La verdad libera, aunque cueste. La mentira aprisiona, aunque parezca proteger.
La vida cristiana no es no equivocarse nunca, sino cómo respondemos cuando fallamos: reconocer, corregir, aprender y seguir adelante.
Equivocarse una vez puede ser una falla. Insistir en el error es una decisión. Quien elige la verdad puede enfrentar consecuencias… pero camina en libertad. Quien elige ocultar vive sosteniendo algo que no se sostiene.
Oración: Señor, dame valentía para elegir la verdad en toda situación. Ayúdame a no justificar un error con otro, sino a actuar con sinceridad e integridad. Enséñame a reconocer mis fallas, corregir mis caminos y vivir de una manera que te agrade. En el nombre de Jesús, amén.
Versiculo del dia: “Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.” (Proverbios 28:13, NTV)
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