“A pesar de todo, todavía creo en la bondad humana”.

Anne Frank. Efesios 4:32

“A pesar de todo, todavía creo en la bondad humana”. La frase del título de esta reflexión no es mía. Es de Anne Frank. Escribió esa frase en su diario el 15 de julio de 1944 y ella sería capturada por los nazis solo 20 días después. Anne moriría en un campo de concentración entre febrero o marzo de 1945.

Anne fue defraudada en su creencia. Aunque creía en la bondad humana, fue muerta, a la edad de 15 años, a manos de humanos. Sin embargo, sus palabras, registradas en su diario, permanecieron. E incluso hoy, resuenan en muchos lugares del mundo.

Recuerdo entonces que Cristo también fue defraudado por los hombres. Él “vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron.”, Juan 1:11. No lo recibieron y lo mataron, en una cruz. Y estando todavía en la cruz, agonizante, intercedió por nosotros: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, Lucas 23:34. Y sus palabras permanecen hasta hoy.

Jesús murió en la cruz por Anne. Y también murió por sus verdugos. Murió por mí y por ti. Predicó la bondad y el amor a los hombres, la misma bondad que creía Anne y la misma bondad que tú y yo necesitamos vivir y predicar.

Oración: Señor, quiero ser la bondad que le falta a este mundo cruel. Quiero ser yo bondadoso, como Anne creía que eran los hombres. Quiero vivir todo lo que predicó Cristo. ¡Amén!

Versículo base: Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.(NVI) Efésios 4:32

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