Dar en el blanco

Un blanco con flechas en su centro
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Estaba leyendo una reflexión del mentor Paulo Biasi Nascimento, que me hizo pensar en una perspectiva diferente de la vida.

Todo en esta vida se compone de “metas”. Para nuestros hijos la meta es aprender, aprobar el año en el colegio, crecer, evolucionar. Para muchos de nosotros, los adultos, el objetivo es crecer profesionalmente, pagar las cuentas, mantener una familia. Pero si te pones a pensarlo con atención, verás que todo tiene una “meta”. Una receta de pastel tiene la cantidad justa de harina, leche y huevos. Un alimento tiene la cantidad adecuada de sal y especias. El fútbol tiene el gol como principal objetivo. Un avión tiene un destino específico para aterrizar. El despertador tiene una hora establecida para sonar.

Perder la meta crea desequilibrio. La comida con mucha sal, el avión que tuvo que aterrizar de emergencia en otro lugar, el gol perdido en la final del campeonato, la torta con mucha harina. No dar en el blanco genera desequilibrio, confusión, malestar. Perder el objetivo trae desorden y caos.

Una forma más sencilla de ver la vida podría ser esta: precisamos dar en el blanco. Todo desequilibrio y desorden que hoy existe en tu vida tiene su origen en un objetivo que no se alcanzó. Entonces, si puede identificar dónde está fallando, cuál objetivo no has alcanzado, puedes encontrar la solución a su problema.

Oración: Señor, muéstrame dónde he fallado. Cuál es el blanco que no estoy acertando y que trae desorden a mi vida. ¡Amén!

Versículo base: Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. (NVI) Filipenses 3:13-14


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