Amar más allá de uno mismo

Aconteció en Halifax, Nueva Escocia, Canadá, el 6 de diciembre de 1917. El despachador ferroviario Vince Coleman percibió que un barco cargado de explosivos, el SS Mont-Blanc, estaba en llamas en el puerto y a punto de explotar. Aunque tenía tiempo para huir, decidió permanecer en su puesto y enviar mensajes telegráficos urgentes para impedir la llegada de un tren de pasajeros que se aproximaba a la ciudad. Poco después de transmitir la alerta, ocurrió la devastadora explosión, que destruyó gran parte de la ciudad y mató a miles de personas. Coleman murió en la explosión, pero su decisión salvó cientos de vidas al evitar que el tren entrara en la zona del desastre.

Esta historia revela, de forma práctica y poderosa, el verdadero significado de uno de los mandamientos más conocidos de la Biblia: amar al prójimo como a uno mismo. Vince Coleman no conocía a las personas en ese tren. No sabía sus nombres, sus historias ni sus rostros. Aun así, eligió actuar a favor de ellas, poniendo sus vidas por encima de su propia seguridad.

Jesús enseñó: “Ama a tu prójimo como a ti mismo’.” (Mateo 22:39, NTV). Muchas veces pensamos en ese “prójimo” como alguien cercano — familia, amigos, personas de nuestro entorno. Pero, en realidad, nuestro prójimo también incluye a quienes nunca hemos visto.

Esta verdad se refuerza en la parábola del buen samaritano. Un hombre desconocido, herido al borde del camino, fue ignorado por religiosos, pero ayudado por alguien que no tenía ninguna obligación aparente. Jesús concluye diciendo: “Ahora ve y haz lo mismo.” (Lucas 10:37, NTV). Es decir, el amor al prójimo no depende de cercanía — depende de acción.

Lo que hace esta historia aún más impactante es que amar a este nivel implica sacrificio. No es solo un sentimiento, es una decisión. La Biblia declara: “Sabemos lo que es el amor verdadero porque Jesús entregó su vida por nosotros. Así que nosotros también debemos dar la vida por nuestros hermanos.” (1 Juan 3:16, NTV). Ese es el estándar: un amor que actúa, que se entrega, que pone al otro en primer lugar.

No siempre seremos llamados a un acto tan extremo como el de Vince Coleman, pero todos los días tenemos oportunidades de vivir este principio. A veces es una palabra, una ayuda, una actitud, una decisión de no ser indiferentes. Porque lo opuesto al amor no es el odio — es la indiferencia.

La pregunta es inevitable: ¿estamos viviendo un amor limitado a quienes conocemos o un amor que alcanza incluso a los desconocidos?

El mensaje es claro: amar al prójimo como a uno mismo es darle al bien del otro el mismo valor que al nuestro — incluso cuando ese otro es alguien que nunca hemos visto.

Oração: Señor, enséñame a amar como Tú amas. Líbrame de un amor limitado y cómodo, y dame un corazón sensible a las necesidades a mi alrededor. Que no sea indiferente, sino dispuesto a actuar, incluso cuando no haya reconocimiento ni cercanía. Ayúdame a vivir un amor verdadero, práctico y sacrificial. En el nombre de Jesús, amén.

Versiculo del dia: “Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’.” (Mateo 22:39, NTV)

Loading

Compartilhe:

Adicionar um Comentário

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *