El primer y el último Adán

La Biblia revela un contraste poderoso entre dos hombres que marcaron la historia de la humanidad. Está escrito: “Porque así como por la desobediencia de un hombre muchos fueron hechos pecadores, también por la obediencia de uno muchos serán constituidos justos.” (Romanos 5:19, RVR1960). Y también: “El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente», pero el último Adán —es decir, Cristo— es un Espíritu que da vida.” (1 Corintios 15:45, NTV).
Adán trajo muerte. Jesús trajo vida. Y existen semejanzas impresionantes entre sus historias.
Adán pecó en un jardín y, por su desobediencia, la muerte entró al mundo. Jesús, también en un jardín —Getsemaní— venció donde el primero falló al orar: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas 22:42, RVR1960). Adán trajo muerte en el jardín. En un jardín, Jesús nos trajo vida.
Adán estaba desnudo y sintió vergüenza, escondiéndose de Dios. Jesús fue crucificado desnudo, cargando nuestra vergüenza y culpa, “sufrió la cruz, menospreciando el oprobio.” (Hebreos 12:2, RVR1960).
Adán pecó y la tierra produjo espinos: “Espinos y cardos te producirá.” (Génesis 3:18, RVR1960). Jesús recibió esos espinos sobre su cabeza en forma de corona: “Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza.” (Juan 19:2, RVR1960).
Adán durmió y de su costado fue tomada una costilla para formar a la mujer: “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán… y tomó una de sus costillas.” (Génesis 2:21–22, RVR1960). Jesús murió y su costado fue traspasado: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza.” (Juan 19:34, RVR1960). De su sacrificio nace su novia, la Iglesia: “Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.” (Efesios 5:25, RVR1960).
Adán, sabiendo que el pecado traía muerte, culpó a Eva. Cristo asumió la culpa y aceptó morir en mi lugar. Donde el primero transfirió responsabilidad, el último tomó sobre sí la condenación.
Comprendo que mi historia depende de cuál “Adán” me representa. En uno hay caída y muerte. En el otro hay gracia y vida abundante.
Oración: Señor Jesús, gracias porque donde el primer hombre falló, Tú venciste. Que yo viva en la realidad de la vida que conquistaste para mí, honrando Tu sacrificio y Tu obediencia. Amén.
Versículo del día: “Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.” (1 Corintios 15:45, RVR1960).
Ps.: este devocional fue escrito inspirado en una refexión del predicador Carlos Erazo.
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