Disparar primero, preguntar después

María Florinda Ríos Pérez, una mujer guatemalteca de 32 años, trabajaba limpiando casas en los Estados Unidos. El pasado 5 de noviembre salió a trabajar como lo hacía todos los días. Cuando leí su historia, no pude evitar imaginar sus pasos al entrar en el conjunto residencial, confundiendo el apartamento que debía limpiar con otro. Con las llaves en la mano, intentaba abrir la puerta sin éxito —y entonces todo cambió. El residente, creyendo que estaba siendo asaltado, disparó desde dentro del apartamento. La bala atravesó la puerta y le quitó la vida en el acto.
Esta noticia me impactó profundamente. Me quedé pensando en lo rápido que somos para concluir, juzgar, reaccionar… incluso antes de intentar entender. La famosa frase “disparar primero, preguntar después” suena dura en teoría, pero en la práctica revela algo que muchas veces hago sin darme cuenta.
¿Cuántas veces disparamos palabras, pensamientos o juicios antes de preguntar, analizar o comprender? Muchas veces reaccionamos movidos por el miedo, la ansiedad o nuestras suposiciones, y nuestras palabras pueden “atravesar puertas” y herir profundamente.
Por eso necesitamos recordar que Jesús nos llama a caminar en el sentido opuesto: evaluar con justicia, ejercer misericordia y no emitir sentencias basadas solo en suposiciones. “No, pueblo mío, el Señor ya te ha dicho lo que es bueno, y lo que él exige de ti: que hagas lo correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios.” (Miqueas 6:8 — NTV)
Cuando nos detenemos a escuchar, preguntar y comprender, comenzamos a ver que siempre hay más detrás de las actitudes de las personas de lo que percibimos a simple vista. La madurez espiritual exige que respiremos antes de reaccionar, que preguntemos antes de concluir y que miremos al otro con compasión.
La historia de María Florinda nos recuerda de forma dolorosa que la prisa en juzgar puede destruir. Que seamos, entonces, personas que responden con sabiduría y gracia.
Oración: Señor, ayúdame y ayúdanos a no reaccionar por impulso. Danos discernimiento para comprender, paciencia para esperar y misericordia para ver a las personas con Tu mirada. Amén.
Versículo del día: “No juzguen según las apariencias, sino juzguen correctamente.” — Juan 7:24 (NTV)
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