El secreto de la oración eficaz

Cuando conocí a mi esposa en 2004, me propuse conquistarla. Y creo que lo logré, de lo contrario hoy no podría llamarla mi esposa. Pero para alcanzar ese objetivo, yo sabía que necesitaba descubrir qué la alegraba, conocer sus gustos, aprender cómo pensaba. Si solo hubiera considerado lo que me agrada a mí, probablemente no la habría conquistado. El secreto estaba en mirar más allá de mí mismo y dedicar tiempo a conocerla.
Con Dios sucede algo parecido. Lo habitual en nuestras oraciones es pedir según nuestra propia voluntad, sin prestar atención a lo que a Él le agrada. En nuestro tiempo de oración llevamos nuestras listas, nuestros planes, nuestros deseos. Pero cuando voy a la Palabra de Dios, encuentro algo tremendo. Veamos: “Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada. Y, como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos.” (1 Juan 5:14-15, NTV)
Si leíste con atención, verás que el texto enseña: cuando pedimos algo que le agrada a Dios, Él nos oye y nos da lo que pedimos. Ahora bien: para pedir algo que le agrada, necesito saber qué es lo que a Él le agrada. Conocer a Dios no es obra del azar: es intencional. Es abrir la Biblia para escuchar su voz; es dedicar tiempo en oración para discernir su corazón; es vivir de modo que podamos percibir lo que le agrada. Cuanto más cercanos a Él, más nuestras oraciones se alinean con lo que le agrada, y no solo con lo que nosotros deseamos.
Ese es el secreto de la oración eficaz: no se trata de convencer a Dios de hacer nuestra voluntad, sino de aprender a pedir aquello que le agrada, lo que brota de conocer su corazón, y así ver sus respuestas en nuestra vida.
Oración: Señor, quiero conocerte cada día más. Que mis oraciones no sean solo el reflejo de mis deseos, sino expresión de lo que te agrada. Enséñame a buscar primero tu corazón, para que mis peticiones sean según lo que te agrada. En el nombre de Jesús, amén.
Versículo clave: “Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada. Y, como sabemos que él nos oye cuando le hacemos nuestras peticiones, también sabemos que nos dará lo que le pedimos.” (1 Juan 5:14-15, NTV)
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Señor Jesús, protege a cada miembro de mi linaje, tanto en el plano espiritual como en el físico, así como proteges tus propios ojos de todo mal y peligro.
Señor Jesucristo, lucha contra quienes me atacan sin razón, quienes pertenecen al reino de las tinieblas de este mundo.
Señor Jesucristo, dame la victoria que necesito y deseo sobre todos mis poderosos enemigos del reino de las tinieblas de este mundo.
Señor Jesús, te pido que destruyas toda obra del maligno y del reino de las tinieblas de este mundo que se encuentra en mi linaje, a mi alrededor, dentro de mí y que se dirige hacia mí, incluso hasta lo más profundo del océano, para destruirme en el proceso.
Gracias por orar conmigo y por mí. Atentamente, Luis Quintana.
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