Todos los que hacen el mal odian la luz

Durante un concierto de la banda británica Coldplay en julio de este año en Massachusetts, una pareja fue expuesta por la “Kiss-cam”, la cámara del beso. Sin embargo, la reacción de la pareja llamó la atención de todos: el hombre bajó la cabeza y la mujer le dio la espalda a la cámara. Este gesto repentino llamó la atención incluso del cantante de la banda, Chris Martin, quien dijo: “O son muy tímidos o tienen una aventura”, sugiriendo que podrían ser amantes y estar engañando a sus parejas en el concierto.
La repercusión fue enorme: el video se viralizó, surgieron memes y, por supuesto, se identificó a la pareja; uno de ellos era el director ejecutivo de una gran empresa tecnológica, acompañado por su directora de recursos humanos. Mientras que el director ejecutivo estaba casado, la directora de recursos humanos estaba divorciada, pero ambos mantenían una aventura extramatrimonial, que fue expuesta al mundo entero.
La reacción de la pareja fue esconderse, huyendo de la luz y las cámaras, porque la Biblia nos dice que “todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto”. Historias como esta suceden, para que tú y yo podamos recordar estas verdades de la palabra de Dios.
La “Kiss-cam” sacó a la luz el pecado de esa pareja. En Efesios 5:13, leemos que “las malas intenciones se descubrirán cuando la luz las ilumine”. Ellos pensaban estar “escondidos” en medio de la multitud y que sus acciones pasarían desapercibidas. Hasta que la luz los iluminó, trayendo la verdad y exponiendo su pecado, como nos advierte la palabra de Dios: “Pues todo lo que está escondido tarde o temprano se descubrirá y todo secreto saldrá a la luz” (Marcos 4:22).
Finalmente, quiero concluir diciendo que Jesús no nos expone para humillarnos; nos expone para liberarnos. La luz de Cristo revela para sanar, no para condenar. Y al confesarnos, encontramos perdón, sanación, justicia y, sobre todo, un nuevo propósito para vivir como hijos de la luz. “Si vivimos en la luz, así como Dios está en la luz, entonces tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, su Hijo, nos limpia de todo pecado”, nos promete 1 Juan 1:7.
Amados hermanos y hermanas, la misma luz que expone el pecado es la misma que ofrece perdón. Descansa hoy en el perdón que Jesús ofrece. Confiesa lo que ha sido expuesto, sé limpio y purificado en el nombre de Jesús, y renueva tu compromiso de andar en la luz.
Oración: Señor, acepto tu luz para que me traiga libertad. Confieso mi pecado y me entrego a ti, confiando en que tu sangre me purifica. Guíame en tu luz, libre de vergüenza y andando en tu gracia. Amén.
Versículo base: “Todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto.” (NTV) Juan 3:20
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