Todo viene del Padre

Se dice que un padre amoroso y trabajador hacía todo lo posible para dar lo mejor a sus hijos. Trabajaba como contador, en una pequeña empresa de su ciudad, y con su salario, que no era muy alto, hacía lo que podía para proyectar el futuro de sus hijos.

Su hija mayor soñaba con ser pintora. Sin embargo, tenía grandes dificultades para vender sus cuadros y empezó a desanimarse, pensando en dejar la pintura. Fue entonces cuando su padre tuvo una idea. Llamó a algunos de sus amigos y les pidió:
– “Me gustaría que me hicieras un favor. Contacta a mi hija y cómprale un cuadro. Pero no te preocupes, yo pagaré por el cuadro. Sólo quiero que mi hija se motive con las ventas y crea en su potencial”.

Durante varios meses, ese padre compró cuadros para sus amigos, sin que su hija supiera que él era el verdadero comprador. Y funcionó: su hija, más motivada, empezó a dedicarse más a la pintura. Con el dinero de las ventas compró cursos de especialización, mejoró su técnica, compró mejores materiales y luego paso a ser conocida en la ciudad, realizando exposiciones y vendiendo muchas pinturas.

Fue cuando el hermano de aquella joven, se acercó a ella para pedirle apoyo, con el pago de un curso de programación, para luego poder insertarse en el mercado laboral. Pero ella se negó, diciendo que cada uno debía cuidar de sí mismo.

Su padre fue a hablar con ella, para intentar hacerla cambiar de opinión, pero lo que escuchó de ella, fue muy duro para él:
– “Papá, nunca hiciste nada por mí. Solo me convertí en una gran pintora porque logré vender mis cuadros y pagar cursos de especialización. Todo lo hice sola. Nunca recibí nada de ti.”

Si al leer esta breve historia, te indignó la ingratitud de esta joven, déjame decirte algo. Esta joven eres tú. Esta joven soy yo.

Tu y yo creemos que somos lo que somos por mérito propio. Pero la verdad es que todo viene del Padre. Tu y yo, sin embargo, nos quejamos con Él, pensando que Él nunca hizo nada por nosotros.

Necesitas entender algo: el salario que recibes no proviene de tu capacidad, ni de la empresa para la que trabajas: proviene de Dios. La salud que tienes no solo proviene de tus buenos hábitos alimentarios y ejercicio físico: es bendición del Señor. Te levantaste hoy de la cama, no por tus propias fuerzas, sino porque Dios lo permitió. Todo viene del Padre, y puede que no lo veas, o que no lo sepas o solo no lo reconozcas, pero todo viene de Él y sin Él nada podemos hacer.

Tómate un tiempo ahora para orar al Señor y reconocer que todo proviene de Él.

Oración: Señor, reconozco ahora mismo, que todo lo que soy o tengo proviene de ti. Nada es mérito mío. Todo es tuyo, y por tu mano llegó a mí. Amén.

Versículo base: Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. (BDHH) Juan 15:5

Loading

Compartilhe:

Adicionar um Comentário

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *