¿Qué es ser lleno del Espíritu Santo?

¿Te gustaría ser lleno del Espíritu Santo? ¿Alguna vez has orado a Dios pidiéndole ser lleno del Espíritu Santo? ¿O tal vez esta sea una oración frecuente para ti?

Pero ¿Qué significa estar lleno del Espíritu Santo? ¿Cómo identificar a una persona que está llena del Espíritu? De hecho, es muy fácil identificar a alguien cuando está llena del Espíritu Santo. Sólo necesitamos mirar los frutos del Espíritu en su vida. Y estos frutos, los encontramos en Gálatas, en el capítulo 5, verso 22.

Te invito ahora a hacer, junto conmigo, un autoanálisis de cuán lleno estás del Espíritu Santo.

Amor: quien está lleno del Espíritu Santo refleja amor. Y como aprendemos en la palabra, una persona llena del Espíritu ama incluso a sus enemigos. Si eres una persona que ama incondicionalmente, puedes darle OK a este punto.

Alegría: alguien que está lleno del Espíritu Santo es alguien que está feliz con la vida, que atraviesa las dificultades con positivismo, con una sonrisa en el rostro y alegría en el corazón. Si puedes levantarte de la cama lleno de alegría para empezar un nuevo día, puedes dar “check” a este punto también.

Paz: la paz que excede todo el entendimiento, que no depende las circunstancias, la paz, aún en medio a luchas y adversidades, esta es la paz de una persona llena del Espíritu Santo.

Paciencia: la paciencia es la virtud de soportar con firmeza los reveses de la vida, en beneficio de los demás; Es magnanimidad, generosidad y resignación para soportar los fracasos, las dificultades. Si eres paciente, podrás afrontar la adversidad sin perder tus virtudes, como la generosidad y la bondad.

Amabilidad: este fruto del Espíritu se refleja cuando soy misericordioso y bondadoso con mi prójimo. Muestro amabilidad cuando puedo mostrar misericordia, y ser bondadoso, incluso con aquellos que no la merecen.

Bondad: la bondad es una característica tan llamativa en un cristiano, que está lleno del Espíritu, que ya se ha mencionado anteriormente. Un cristiano lleno del Espíritu Santo siempre será bondadoso. El bondadoso siempre trata de ayudar a los demás.

Fidelidad: quien está lleno del Espíritu Santo es fiel, en cualquier circunstancia. El mantiene su fe en Dios, y es capaz de avanzar en medio de una tormenta o en el desierto. Con la cabeza en alto avanzas, aunque todo se esté cayendo a tu alrededor, sin defraudar a nadie.

Humildad: el humilde es aquél que aprende con sumisión, que es dócil y paciente en los momentos de sufrimiento. El humilde, habla con dulzura, con suavidad. El que es humilde no grita, no alza la voz en medio de una discusión. Él habla las verdades de la palabra, con firmeza, pero sin odio ni agresión.

Dominio proprio: este último fruto del Espíritu Santo exige dominio de sí, renuncia y moderación. Cuando tengo este fruto del Espíritu en mi vida, puedo controlar mis impulsos, incluso con la comida y la bebida.

Ahora, revisa estos frutos del Espíritu. ¿Cuáles han faltado en tu vida, para que puedas verdaderamente ser lleno del Espíritu Santo?

Oración: Señor, quiero ser lleno del Espíritu Santo. Ahora sé qué frutos todavía no tengo en mi vida y quiero estar más atento a desarrollarlos. Ayúdame Señor, porque sin ti nada puedo hacer. Amén.

Versículo base: En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. (NVI) Gálatas 5:22-23

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