Nuevos o viejos hábitos. ¿Qué es más difícil?

Pantalla azul con una interrogación gigante en cor blanca y la pregunta: Que es más difícil?

¿Qué es más difícil? ¿Incorporar nuevos hábitos o dejar las viejas costumbres?

Cuando aceptamos a Cristo, necesitamos incorporar nuevos hábitos a nuestra vida, que anteriormente, posiblemente, no formaban parte de ella. Hábitos como orar, leer la Biblia o asistir a la iglesia, pasan a formar parte de nuestra rutina. Y si bien es difícil para algunos, es posible que no sea la parte más complicada de la nueva vida como cristianos.

Además de incorporar nuevos hábitos, también debemos abandonar los viejos hábitos. Y es en esta parte donde muchos fracasan. El círculo de amigos con bromas inapropiadas, el grupo de whatsapp donde se comparte videos o cosas indebidas, beber en exceso, las adicciones, la pornografía, las mentiras, la evasión de impuestos e incluso las malas palabras que hacían parte de nuestro vocabulário, son algunas de las cosas que debemos dejar atrás en nuestro nuevo caminar con Cristo. Y a veces, se vuelve más difícil abandonar los viejos hábitos que incorporar los nuevos.

Sin embargo, aquí sucede algo interesante. Cuanto más refuerce los nuevos hábitos (oración, lectura de la palabra e iglesia), más fuerza tendré para dejar los viejos. Por lo tanto, las dos cosas deben ir juntas. No puedo desanimarme por no conseguir algunos de ellos. Al contrario, refuerzo los que son más fáciles para mí, para fortalecer los más difíciles.

¿Qué es más fácil para ti? ¿Orar, leer la Biblia o ir a la iglesia? Refuerza cada vez más este hábito que te resulta más fácil, y esto te ayudará a encontrar fuerzas para los demás: para los nuevos que aún nos ha logrado y para renunciar a los viejos hábitos.

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Oración: Señor, quiero reforzar los buenos hábitos para encontrar fuerzas y dejar las viejas costumbres que no te agradan. ¡Amén!

Versículo base: Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. (NVI) Romanos 8:5

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