No lo veo, pero sé que está allí

Una montaña cubierta por neblina
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Dios me bendijo con un hermoso apartamento donde vivo en la ciudad de Ibagué, Colombia. Desde el balcón tengo una vista espectacular de un cañón, el Cañón de Combeiba. Cada día puedo levantarme y ver con mis propios ojos la grandeza de mi Dios que hizo las montañas que veo cada mañana.

A veces, sin embargo, cuando me despierto, no veo las montañas, ya que están completamente cubiertas de niebla. No las veo, pero sé que están ahí. Y lo sé, porque las he visto muchas veces.

Lo mismo es cierto con Dios. Hay veces que no lo veo, pero sé que está ahí. ¿Por qué? Porque lo he visto muchas veces. Y cuantas más experiencias tengo con Dios, mayor es mi convicción de que Él está conmigo, incluso cuando no puedo verlo.

Mi amado lector, no vamos a tener experiencias con Dios si nunca lo buscamos. No tendremos historias que contar si no le damos un lugar en nuestra vida, para que pueda actuar y manifestar su amor y poder.

Hoy, invítalo a tu vida y actúa en consecuencia.

Oración: Señor, quiero ver tu actuar, quiero tener experiencias contigo, saber siempre que estás ahí. Amén.

Versículo Base: Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. (NVI) Hebreos 11:1

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