¡Más fuertes que nosotros!

En el capítulo 13 del libro de Números, el pueblo de Israel está a punto de entrar en la Tierra Prometida. Dios le ordena a Moisés que envíe a doce espías, uno de cada tribu, para observar la tierra de Canaán. Estos espías, pasan cuarenta días explorando el territorio, confirmando que es, en verdad, una tierra fértil y bendecida, donde “fluye leche y miel”. Incluso llevan frutos como prueba de la prosperidad de la región.

Sin embargo, al regresar, diez de los doce espías dan un informe pesimista. Reconocen que la tierra es buena, pero se enfocan en los obstáculos: ciudades fortificadas, pueblos poderosos y gigantes descendientes de Anac. Aterrados, concluyen que no será posible vencer: “¡No podemos ir contra ellos! Son más fuertes que nosotros’”.  Números 13:31

Esa declaración revela mucho más que miedo: revela una percepción distorsionada de quién es Dios. Cuando alguien afirma que un desafío es “más fuerte que nosotros”, está, aunque no lo diga directamente, dejando entender que ese desafío es más grande que Dios, más grande que su promesa y más grande que su poder.

Josué y Caleb, los únicos entre los espías que mantuvieron la fe, intentaron recordar al pueblo que no iban en sus propias fuerzas, sino respaldados por el Dios Todopoderoso. El problema, entonces, no era el tamaño de los enemigos, sino el tamaño de la fe del pueblo.

¿Cuántas veces yo también he mirado a mis propios “gigantes”, enfermedades, deudas, crisis familiares, incertidumbre, y he dicho o pensado: “es más fuerte que yo”. En ese momento, necesito recordar que sí, puede ser más fuerte que yo, pero nunca será más fuerte que Dios. Cuando Él está conmigo, no importa el tamaño de mi problema ni la fuerza del adversario. Lo imposible se hace posible.

Pensar que algo es invencible es declarar, aunque indirectamente, que Dios es impotente ante eso, lo cual sabemos que no es verdad. Nuestro papel es confiar, obedecer y dar el paso de fe. La victoria viene del Señor.

Oración: Señor, fortalece mi fe para no temer a los gigantes de la vida. Que nunca dude de tu poder, incluso frente a desafíos más grandes que yo. Contigo, nada es imposible. Amén.

Texto base:
30 Pero Caleb trató de calmar al pueblo que se encontraba ante Moisés:
—Subamos de inmediato a tomar la tierra —dijo—. ¡De seguro podemos conquistarla!
31 Pero los otros hombres que habían explorado la tierra con él no estuvieron de acuerdo:
—¡No podemos ir contra ellos! Son más fuertes que nosotros.
32 Entonces comenzaron a divulgar entre los israelitas el siguiente mal informe sobre la tierra:
—La tierra que atravesamos y exploramos devorará a todo aquel que vaya a vivir allí. Todos los habitantes que vimos son enormes.
33 Hasta vimos gigantes, los descendientes de Anac. Al lado de ellos nos sentíamos como saltamontes, ¡y así nos miraban ellos!

(NTV) Números 13:30-33

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