La vida no funciona en “modo avance”

Recientemente vi un video que me dejó reflexionando. Un auto esperaba frente a una línea férrea. El tren pasaría en dos o tres minutos, pero el conductor no quiso esperar. Intentó dar una vuelta apresurada y terminó destruyendo todo el costado del auto. En el mismo video, una joven en moto decidió cruzar por la pasarela de peatones, poniendo en riesgo la vida de quienes pasaban a pie. Todo para no esperar unos pocos minutos.

¿Qué está pasando con la humanidad? Parece que esperar se ha convertido en una carga insoportable. La paciencia se ha vuelto un artículo cada vez más raro. La tecnología, que se suponía nos daría más tiempo, nos ha dejado más ocupados y ansiosos. Vivimos en la era en que los comerciales pueden ser “saltados”, algo que no existía en la televisión de los años 80 y 90. Si no podemos “saltar” 30 segundos de propaganda en YouTube, ya nos inquietamos. Esta prisa sin frenos nos ha hecho olvidar que la vida no funciona en “modo avance”.

Pero la Biblia nos recuerda: “Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo.” (Eclesiastés 3:1, NTV). Hay bendiciones que solo nacen en el tiempo de la espera, y hay madurez que solo florece en el terreno de la paciencia. Abraham esperó 25 años para tener a Isaac, el hijo de la promesa, en sus brazos. Moisés pasó 40 años en el desierto de Madián hasta ser enviado por Dios para liberar a su pueblo. José padeció durante 13 años, desde el sueño que tuvo en la adolescencia hasta llegar a ser gobernador de Egipto. Pero tú y yo pensamos que Dios ya no actúa si no responde al tercer día de nuestra espera.

El inmediatismo nos promete atajos, pero nos cobra caro: ansiedad, errores y heridas. La paciencia, en cambio, nos enseña a confiar en que Dios sigue en control, aun cuando el reloj parece demorarse.

La verdad es esta: cuando aceptamos esperar en el Señor, experimentamos paz; pero cuando nos adelantamos a Él, terminamos cosechando dolor.

Oración: Señor, ayúdame a no vivir esclavo de la prisa. Enséñame a esperar con paciencia, confiando en que tu tiempo es perfecto. Que no cambie tu paz por atajos que me roban la esperanza. En el nombre de Jesús, amén.

Versículo clave: “Espera con paciencia al Señor. Sé valiente y esforzado. Sí, espera al Señor con paciencia.” (Salmos 27:14, NTV)

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