Fuiste creado tal como Dios pensó y deseó

Fuiste creado tal como Dios penso y deseo

Thomas Fuller fue un africano, vendido como esclavo en los Estados Unidos en 1724, cuando tenía 14 años. Se hizo conocido como la “calculadora de Virginia” por su extraordinaria habilidad para hacer cálculos matemáticos en su cabeza. Cuando se le preguntó cuántos segundos había en un año y medio, respondió en menos de dos minutos: “son 47.304.000“. Entonces le preguntaron cuántos segundos habría vivido un hombre de 70 años, 17 días, 12 horas. Tardó un minuto y medio en decir que eran 2.210.500.800. Un matemático que estaba allí, haciendo el mismo cálculo en papel, dijo: “Te equivocaste, el resultado es más pequeño“. Fuller luego dijo: “Mi cálculo es correcto. De pronto no has contado los años bisiestos“. Luego, el hombre agregó los años bisiestos y el cálculo de Thomas Fuller resultó ser correcto. El caso de Thomas Fuller generó grandes discusiones abolicionistas en su momento, ya que era la prueba de que no había diferencia entre la inteligencia de una persona negra y la de una persona blanca.

Dios creó a cada ser humano de manera única, especial y exclusiva. Nos hizo blancos, negros o amarillos. Nos hizo altos o bajos, rubios u oscuros, de ojos verdes, azules o cafés. También nos dio diferentes dones y habilidades, unos para el deporte, otros para la intelectualidad y para otros, dones artísticos. Algunos de nosotros tenemos habilidades comerciales y otros somos buenos con las artesanías. Finalmente, el punto principal es este: fuiste creado tal como Dios pensó y deseó. Incluso esa pequeña “mancha” o marca que tienes en tu cara o piel fue puesta allí por el creador.

El salmista entendió esta verdad y escribió: “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!” Salmos 139:13-14. Decido entonces aceptarme como soy. Y comprender que incluso algo que considero un “defecto” físico o alguna “limitación” técnica o intelectual, son parte del gran propósito de Dios en mí. Dios no se equivocó al crearme y no se equivocó al crearte a ti.

Oración: Señor, elijo entender que fui creado tal como lo habías pensado. Y te agradezco por eso. ¡Amén!

Versículo base: Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. (NVI) Salmos 139:13-16

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