El caso Dreyfus

La cruz de Cristo. 2 Corintios 5:21

El caso Dreyfus todavía se considera uno de los conflictos sociales y políticos más llamativos de la historia de Francia. Y si bien es prácticamente imposible explicar todos los aspectos involucrados en el caso, el resumen es sencillo de entender: Alfred Dreyfus fue un capitán en Francia acusado de traición, por presuntamente entregar documentos secretos al gobierno alemán. El 22 de diciembre de 1894, Dreyfus fue condenado a cadena perpetua, no sin antes sufrir un otro castigo llamado “degradación”, donde fue humillado públicamente delante de todo su ejército. Mientras lo humillaban, Dreyfus simplemente gritaba: “Soldados, degradamos a un inocente, soldados, deshonramos a un inocente. ¡Viva Francia! ¡Viva el ejército!”. Y Dreyfus era realmente inocente, lo que se pudo probar años después.

Imagínese ser condenado y humillado en plaza pública por un crimen que no cometió. Pues eso es exactamente lo que le sucedió a Jesucristo. Nuestro salvador, fue humillado, le escupieron en su rostro, lo golpearon en la cara, lo azotaron y finalmente lo clavaron en una cruz para que agonizara hasta la muerte. Él no tenía ninguna culpa. Pero a diferencia de Dryfus, no gritó en voz alta para reclamar su inocencia. Porque sabía que había un propósito para su injusta condena. Y ese propósito debía cumplirse.

Hoy, por la condena de un inocente, tú y yo tenemos acceso a la vida eterna. Salvación por la que debemos estar agradecidos, todos los días de nuestra vida.

Oración: Señor, estoy agradecido por la salvación que tengo en Cristo Jesús. Agradezco que Cristo, aún siendo inocente, pagó voluntariamente, la sentencia que me sentenciaron. Alabado sea el nombre de Jesús. Amén.

Versículo base: Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: “En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.” Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios. (NVI) 2 Coríntios 5:20-21

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