De Génesis a Apocalipsis, Cristo

La gran mayoría de nosotros lee la Palabra de Dios en busca de respuestas, de principios para vivir, de historias inspiradoras o incluso de argumentos para defender nuestras ideas. Y todo eso puede encontrarse en ella. Pero hay algo mucho más importante que necesitamos aprender a buscar cada vez que abrimos las Escrituras: Cristo.
Jesús dijo algo extraordinario a aquellos que conocían profundamente las Escrituras: “Ustedes estudian las Escrituras minuciosamente porque creen que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!” Juan 5:39 | NTV
Aquellas personas estudiaban la Palabra, pero habían perdido de vista a Aquel de quien hablaba la Palabra.
La Biblia es mucho más que una colección de historias independientes. Desde sus primeras páginas existe una dirección clara y toda la Escritura señala un único camino: Jesús.
En Génesis encontramos a Dios creando todas las cosas por medio de su palabra (Génesis 1:1-3), y Juan nos revela que la Palabra estaba con Dios, era Dios y finalmente se hizo hombre en Jesucristo (Juan 1:1-14).
Después de la caída, aparece la promesa de que la descendencia de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15). Una clara revelación de la victoria de Jesús en la cruz.
Más adelante, Dios le promete a Abraham que, por medio de su descendencia, es decir, el pueblo de Israel, serían bendecidas todas las familias de la tierra (Génesis 12:1-3). Y yo pregunto: ¿cómo bendijo Israel a todas las naciones de la tierra? Porque por medio de Israel Jesús vino al mundo y trajo salvación a toda la humanidad.
En 2 Samuel 7:16, a David se le promete un trono que permanecería para siempre, y esta promesa encuentra su cumplimiento en Jesús, el Rey cuyo reino no tendrá fin.
Los profetas también anunciaron al Mesías que sufriría por nuestros pecados (Isaías 53), que nacería en Belén (Miqueas 5:2) y que sería traspasado por nuestras transgresiones (Zacarías 12:10). Después, en el Nuevo Testamento, encontramos a los apóstoles mostrando cómo estas Escrituras encontraban su cumplimiento en la muerte y resurrección de Jesús (Mateo 2:5-6 y Juan 19:34-37).
Finalmente, después de resucitar, Jesús hizo algo maravilloso: comenzó con Moisés y recorrió los profetas, explicando a sus discípulos “todo lo que las Escrituras decían acerca de él” (Lucas 24:27-44).
Cuando leemos Génesis, debemos encontrar al Cristo eterno y creador. Cuando recorremos las promesas del Antiguo Testamento, debemos reconocer al Cristo prometido. Cuando contemplamos los sacrificios, las profecías y las palabras de los profetas, debemos mirar al Cristo que habría de venir. Cuando llegamos a los Evangelios, vemos al Cristo que entra en nuestra historia, muere por nuestros pecados y resucita. Y cuando llegamos al Apocalipsis, encontramos al mismo Cristo reinando en gloria y escuchamos su promesa: “Sí, yo vengo pronto.” Apocalipsis 22:20 — NVI
De Génesis a Apocalipsis, la Biblia tiene un único gran centro, un único principio, medio y fin: Cristo.
Por eso, no leamos la Biblia solamente para saber más. Leamos para conocerlo más. No busquemos solamente información; busquemos revelación. No nos conformemos con conocer lo que la Biblia dice sobre la vida; permitamos que la Biblia nos conduzca al Autor de la vida, que es Jesús.
Podemos pasar años leyendo las Escrituras y, aun así, perder de vista a Jesús. Pero cuando nuestros ojos se abren para verlo, cada página adquiere un nuevo sentido. La Biblia deja de ser solamente un libro que estudiamos y se convierte en una voz que nos conduce a Cristo.
Hoy, cuando abras la Palabra de Dios, haz una pregunta sencilla: “Señor, ¿qué quieres mostrarme acerca de Cristo en este texto?”
Porque, al final, ese es el gran propósito de las Escrituras: llevarnos a Jesús.
Oración: Señor Jesús, abre mis ojos para encontrarte en las Escrituras. No permitas que lea tu Palabra solamente para acumular conocimiento, sino para conocerte, amarte y seguirte cada día más. Ayúdame a comprender que, de Génesis a Apocalipsis, todo apunta hacia ti, hacia tu obra, tu gracia, tu sacrificio, tu resurrección y tu reino. Que cada vez que abra la Biblia pueda verte con mayor claridad y permitir que tu Palabra transforme mi vida. Amén.
Versículo del día: “Ustedes estudian las Escrituras minuciosamente porque creen que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!” Juan 5:39 | NTV
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