Cuidar cuesta

Con mi esposa, uno de los hábitos saludables que tenemos es salir a caminar. En la ciudad donde vivimos ya tenemos un recorrido específico que suman 5 km ida y vuelta. A lo largo de este camino hay una fuente abandonada. Una preciosa fuente de al menos 40 o 50 metros de largo. Pero la fuente está abandonada, desactivada y sin mantenimiento. Una fuente que, si estuviera activa y bien cuidada, sin duda, sería algo más para embellecer nuestros paseos rutinarios.

Cuidar una fuente cuesta. Cuesta tiempo, energía y dinero. Y esta fuente está abandonada, porque nadie quiere gastar tiempo, energía o dinero en su conservación. Ni la alcaldía, ni los vecinos, ni nadie. Ni siquiera una empresa ha decidido adoptarla, colocar allí su marca, y hacerse cargo de su cuidado y conservación.

Lo mismo ocurre con nuestras relaciones. Mantener una relación cuesta. Puede costar tiempo, energía o dinero.

Cuesta tiempo, porque para hacer una llamada o conocer a alguien, debemos dedicarle tiempo. Cuesta energía, porque cualquier cosa que hagas en una relación requiere acción y las acciones requieren de nuestra energía. Y cuesta dinero, porque las relaciones también crecen, cuando se comparteuna pizza, intercambiando regalos o con cualquier tipo de atención especial.

Un matrimonio requiere tiempo, energía y dinero. Una relación con un hijo también requiere estas 3 cosas. Una amistad, de la misma manera. Las relaciones cuestan, pero cuando invertimos en ellas, podemos tener una hermosa fuente que embellece nuestras vidas.

Cuidar cuesta – Devocional Diario

Oración: Señor, quiero ser alguien que invierte tiempo, energía y dinero en relaciones que son importantes, especialmente mi esposa e hijos. Amén.

Versículo base: Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente. (ACF) Romanos 12:10

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