¿Antes de tiempo o en el momento oportuno?

La Biblia nos muestra que Dios ha establecido un tiempo para todo lo que existe bajo el cielo (Eclesiastés 3:1-2). Esto incluye nuestro nacimiento y también nuestra muerte. Sin embargo, la Palabra también nos revela que nuestras propias decisiones pueden influir en el tiempo que vamos a vivir.
En Eclesiastés 7:17, la palabra de Dios nos dice: “¡No seas necio! ¿Para qué morir antes de tiempo?”. O, en otras palabras: “¿Por qué morir cuando aún no ha llegado tu hora?”. Esto indica que hay un tiempo para dejar este mundo, pero también revela que puedo morir antes del tiempo indicado.
Entonces me pongo a pensar que mis decisiones pueden acortar mis días. Las malas decisiones, los caminos pecaminosos, la desobediencia a los principios de Dios, la falta de respeto por nuestro propio cuerpo y los límites que él nos impone, pueden llevarnos a una muerte prematura, algo que no era la voluntad original del Señor para mi vida.
Pablo también nos recuerda esto en Efesios 6:2-3: “Honra a tu padre y a tu madre. Ese es el primer mandamiento que contiene una promesa: si honras a tu padre y a tu madre, te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra”. Honrar a tu padre y a tu madre no es solo un acto de respeto familiar, sino una actitud de obediencia que refleja sumisión al Señor. Y esta actitud conlleva una clara promesa: una vida larga y próspera.
Finalmente, Job 5:26 completa esta visión al decir: “Llegarás al sepulcro anciano, pero vigoroso, como las gavillas que se recogen a tiempo”. Dios no solo quiere que vivamos mucho, sino que vivamos bien, llegando vigorosos a la vejez. Quiere que nuestra partida sea como las gavillas que se recogen en el tiempo oportuno, no antes.
Por todas estas razones, hoy la invitación para cada uno de nosotros es esta: cuidarnos, vivir en obediencia a Dios, cultivar buenas relaciones y tomar decisiones sabias, porque todo esto prolonga nuestros días y nos acerca al plan que Él ha diseñado para nosotros.
Mi deseo es que vivamos cada día con temor y sabiduría, tomando las decisiones correctas para que alcancemos una “vejez vigorosa” y partamos en el momento señalado por Dios, ni antes ni después, sino precisamente en el centro de su voluntad.
Oración: Señor, ayúdame a vivir con sabiduría y temor, tomando decisiones que prolonguen mis días. Que alcance una vejez vigorosa en paz, y que pueda dejar este mundo en el momento oportuno, conforme a tu voluntad. Amén.
Versículo base: “El temor del Señor prolonga la vida, pero los años de los perversos serán truncados.” (NVT) Proverbios 10: 27
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