Amar más y juzgar menos

Se dice que un hombre asistía regularmente a la iglesia, junto con su familia.

Un domingo, durante el culto, se le olvidó poner el móvil en silencio y su teléfono sonó, durante la predica del pastor. El volumen estaba alto y todos en la iglesia lo oyeron.

El pastor inmediatamente direccionó sus ojos hacía aquel hermano, con una mirada de reproche y desaprobación. Los hermanos que lo rodeaban simplemente movían sus cabezas, mostrando su descontento. Al salir del servicio, aquel hombre pudo ver la desilusión en los ojos de sus hermanos de la iglesia y al regresar a casa, su esposa le hizo un largo discurso sobre la reverencia en la casa de Dios.

Frustrado, ese hombre dejó a su esposa en casa y se fue a un bar. Pidió una cerveza y, como todavía estaba muy nervioso, dejó caer la botella, que se rompió y alcanzó a respingar sobre algunas personas a su alrededor. Aquel hombre, solo bajó la cabeza, esperando las quejas, y quizás hasta un golpe, de parte de alguno de aquellos hombres en el bar. Pero esos hombres sólo le preguntaron si se encontraba bien o si se había cortado con la botella. Le dieron una servilleta para que se limpiara y el dueño del bar le ofreció otra cerveza de cortesía. Ellos lo animaron y le dijeron que se quedara tranquilo, que los accidentes ocurren. No hubo juicio, sólo empatía y apoyo. Y desde ese día, este hombre cambió la iglesia por el bar.

Esta ilustración nos muestra el impacto que nuestras actitudes pueden tener en la vida de los demás. Necesitamos amar más y juzgar menos. Amar más no significa hacer la vista gorda ante el pecado. Cada pecado debe ser confrontado. Pero el juicio o la confrontación, jamás deben venir antes que el amor. El libro de Romanos, en el capítulo 5, versículo 8 nos dice que “Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores”. Ahora bien, si Dios nos mostró amor cuando aún éramos pecadores, de la misma manera, nuestro amor al prójimo viene antes del juicio y la condenación.

Amados míos, ha faltado amor en muchas iglesias. Pero ha sobrado juicio. Que tú y yo aprendamos a amar, antes de juzgar. El amor es un arma más poderoso que el juicio y también puede usarse para confrontar el pecado.

Amar más y juzgar menos – Devocional Diario

Oración: Señor, quiero que mi vida tenga más amor y menos juicio. Que yo sepa actuar frente al pecado, actuando como lo haría Jesús. Amén

Versículo base: “Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores” (NTV) Romanos 5:8

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