Volando por la fe

Devocional escrita por mi hermano en la fe, Wilson Ramiro Facio Lince
Es muy interesante pensar que los aviones vuelan en la noche, aunque los pilotos no tienen ninguna visibilidad. Y lo pueden hacer porque vuelan por instrumentos. Pensando en eso, recordé que así debe ser nuestra fe: no por vista. Volamos por instrumentos y el principal instrumento que tenemos para volar es nuestra fe.
Las Escrituras nos definen de manera contundente que “Confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no se pueda ver” Hebreos 11:1 (TLA). La Biblia también dice en Hebreos 11:6 “De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios (…)”, y esto ya es algo a lo que deberíamos prestar atención, pues la falta de fe puede hacernos entrar en desánimo (una de las estaciones antes del pecado) y, en consecuencia, no tener el favor de Dios. En toda la Biblia encontramos muchos relatos de personas que pasaron por diversas pruebas y circunstancias adversas, en la mayoría de los casos por estar del lado correcto, pero, a pesar de eso, experimentaron una fe verdadera, y eso las llevó a ir más allá de sus circunstancias, viendo a Dios moverse en medio de ellos. Hebreos 11:32-34.
Normalmente, la prueba hace parecer que no hay solución, que no tenemos fuerzas para seguir, y entre más avanza el tiempo, llega un momento en el que pensamos que realmente no hay salida… y es allí donde se nos prueba la fe. A mediados de 2018 experimenté una de esas pruebas, enfrentando circunstancias que afectaron al mismo tiempo mi trabajo, mi salud, mi economía y relaciones interpersonales, circunstancias que Dios utilizó para enseñarme algunos puntos clave respecto al verdadero significado de la fe que habla la Biblia y que hoy quiero compartir.
Necesitamos creer que Dios tiene el control. La fe va más allá de los sentidos y de lo que nos dicen las circunstancias; la fuente de nuestra fe debe estar en Dios y no en las personas.
Nuestra fe no debe depender de que las cosas empiecen a salir bien; es creer que, a pesar de todo, empezarán a mejorar. Hay un punto en donde la fe es determinante si de verdad queremos que suceda lo que esperamos; generalmente, sucede en un nivel muy alto de “dolor” por no ver la respuesta.
No siempre Dios responderá como nosotros queremos, pero, aun así, no debe fallar nuestra fe. De hecho, Dios puede hacer que esperemos un tiempo (a veces prolongado a nuestra manera de ver) para probar nuestra fe.
No es orar para que pase la prueba, es orar para que nuestra fe no falle y podamos sostenernos en medio de la tormenta (Lucas 22:31-32). Hay muchas promesas en la Biblia para los que creen.
Si Dios te dio una promesa, puedes confiar en que la cumplirá, aunque tus ojos vean que todo va para el lado contrario: “Aunque las higueras no florezcan y no haya uvas en las vides, aunque se pierda la cosecha de oliva y los campos queden vacíos y no den fruto, aunque los rebaños mueran en los campos y los establos estén vacíos” (Habacuc 3:17).
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