Nunca subestimes el poder de un empujón

Sucedió en Moulton Falls, en el estado de Washington, Estados Unidos, el 7 de agosto de 2018. Durante un paseo entre amigos, Taylor Smith, de 18 años en ese momento, empujó por la espalda a su amiga Jordan Holgerson, de 16 años, desde un puente de unos 18 metros de altura. Jordan había demostrado tener miedo y había decidido no saltar al río, pero Taylor la empujó de todos modos, en una broma que terminó en tragedia. La caída equivalía a la altura de un edificio de tres pisos, y Jordan golpeó violentamente el agua, sufriendo seis costillas fracturadas, un pulmón perforado y otras graves lesiones en el tórax. El video del momento se hizo viral en todo el mundo y llevó a Taylor a responder penalmente por lo ocurrido. Meses después, ya con 19 años, se declaró culpable de poner en riesgo la vida de su amiga y fue condenada. Durante el juicio, Taylor afirmó que pensaba que estaba haciéndole un “bien” a su amiga, ayudándola a superar un miedo, pero el tribunal no aceptó sus argumentos.

Al leer sobre este acontecimiento, fue inevitable pensar que alguien puede querer mi bien, pero, por su propia ignorancia, “empujarme” hacia el mal. No todos los que están a nuestro lado nos están conduciendo hacia un lugar seguro. Algunas personas pueden presionarnos para hacer algo que tendrá consecuencias graves e imprevisibles.

Cuidado con todo amigo que aconseja algo que no está de acuerdo con la Palabra de Dios. Los consejos que llevan a la deshonestidad, la mentira, el engaño, el adulterio, las adicciones o la violencia no deben seguirse.

La Palabra de Dios nos advierte: “No se dejen engañar: las malas compañías corrompen las buenas costumbres.” — 1 Corintios 15:33.

Muchos de tus amigos están caminando hacia un abismo, lejos de Dios y de su Palabra. Pero muchos de ellos no quieren caminar hacia el abismo solos; empujan a otros con ellos.

Al mismo tiempo, también pensé que yo mismo puedo estar “empujando” a las personas lejos de Dios. Por eso, una reflexión que no puede salir de mi mente es esta: “¿Mi vida está ayudando a las personas a acercarse a Cristo o las estoy empujando lejos de Él?”

Nunca subestimes el poder de un empujón: puedes estar moviendo a alguien solamente unos centímetros, pero no sabes dónde terminará esa persona.

Un consejo aparentemente inofensivo puede llevar a alguien a una decisión que cambiará su vida. Una actitud que parece pequeña puede influir en alguien para que peque. Una palabra dicha sin pensar puede debilitar la fe de una persona. De la misma manera, una vida coherente con Cristo puede animar a alguien a buscar a Dios.

Por eso, no solamente debemos tener cuidado con quienes influyen en nuestra vida; también debemos prestar atención a la influencia que ejercemos sobre los demás. Jesús dijo: “De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial.” (Mt. 5:16).

Tal vez no lo notes, pero alguien está observando tus decisiones, escuchando tus consejos y aprendiendo de tus actitudes. La pregunta es: ¿hacia dónde está llevando tu influencia a esa persona?

No seas quien empuja a alguien hacia el abismo. Sé quien extiende la mano y ayuda a esa persona a encontrar el camino de regreso a Dios.

Oración: Señor, dame sabiduría para reconocer las influencias que pueden alejarme de Ti y valentía para no seguir consejos contrarios a tu Palabra. Ayúdame también a vivir de tal manera que mis palabras, decisiones y actitudes acerquen a las personas a Cristo, y no las empujen lejos de Él. Amén.

Versículo del día: “No se dejen engañar por los que dicen semejantes cosas, porque las malas compañías corrompen las buenas costumbres.” — 1 Corintios 15:33 | NTV

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