Una sola conexión

Sucedió en Georgia, el 28 de marzo de 2011. Hayastan Shakarian, una mujer de 75 años, estaba buscando metales para recogerlos y venderlos como chatarra cuando encontró, enterrado cerca de una vía férrea, un cable de fibra óptica. Sin imaginar la importancia de aquel cable, lo golpeó mientras cavaba y terminó interrumpiendo una de las principales conexiones de internet de la región. El resultado fue impresionante: alrededor del 90 % de los usuarios de internet de Armenia, aproximadamente 3,2 millones de personas, quedaron sin acceso a la red durante varias horas, mientras que algunas partes de la propia Georgia también se vieron afectadas. Hayastan fue detenida y acusada de dañar propiedad, pero afirmó que ni siquiera sabía qué era internet y negó haber cortado deliberadamente el cable. El episodio se hizo conocido mundialmente como el caso de la anciana que, mientras buscaba chatarra, terminó dejando prácticamente a todo un país sin internet.
Aquel cable parecía ser apenas un pedazo de material enterrado, sin mayor importancia. Pero, en realidad, llevaba la conexión de millones de personas con internet. Sin que Hayastan lo supiera, aquel cable era un vínculo esencial.
De la misma manera, existe una única conexión que nos une con el Padre: Jesucristo. Hay muchas religiones, filosofías, caminos e ideas acerca de Dios, pero Jesús fue absolutamente claro: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.” — Juan 14:6
El cable podía parecer insignificante a los ojos de aquella mujer, pero su importancia era enorme. Jesús también puede ser rechazado, ignorado o considerado simplemente uno más entre tantos caminos espirituales. Pero Él no se presentó como un camino. Él dijo: “Yo soy el camino.”
Y aquí encontramos una diferencia fundamental: no necesitamos descubrir nuestro propio camino hacia Dios. Dios proveyó el camino hacia Él. El acceso al Padre no depende de nuestra capacidad, de nuestras obras ni de nuestra religiosidad. Depende de Cristo.
La historia de aquel cable nos recuerda algo poderoso: podemos no comprender el valor de una conexión hasta darnos cuenta de lo que sucede cuando se interrumpe. En la cruz, Jesús estableció la conexión definitiva entre el ser humano y Dios. Por medio de Él, aquello que estaba separado puede ser reconciliado.
Así como millones de personas dependían de aquel único cable para estar conectadas, todos nosotros dependemos de una sola persona para llegar al Padre: Jesucristo.
Hay muchas conexiones en el mundo, pero solo una nos conecta con el Padre: Jesús.
Oración: Señor Jesús, gracias porque Tú eres el camino que nos conduce al Padre. Ayúdanos a permanecer conectados contigo y a nunca buscar en otros lugares aquello que solamente Tú puedes ofrecer. Amén.
Versículo del día: “Pues hay un solo Dios y un solo Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es Cristo Jesús, hombre.” 1 Timoteo 2:5
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