¿Dios se arrepintió de haber creado al ser humano?

La Biblia afirma explícitamente en Génesis 6, versículo 6, que el Señor se arrepintió de haber hecho al ser humano en la tierra y que eso le causó profunda tristeza: “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.” (Génesis 6:6, RV1960). ¿Cómo así? ¿Dios se arrepintió? ¿Es posible que Dios se arrepienta de algo? Después de todo, la misma Palabra declara: “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta.” (Números 23:19, RV1960).

La respuesta está en lo que llamamos antropomorfismo. Es cuando la Biblia usa lenguaje humano para describir acciones, sentimientos o características divinas, haciendo posible que nuestra mente limitada comprenda, aunque sea parcialmente, aquello que Dios hace.

Cuando, por ejemplo, la Escritura habla del “brazo de Dios”, no significa que Dios tenga literalmente un brazo con una mano, cinco dedos y uñas. La expresión apunta a Su poder y acción. “¡Escuchen! El brazo del Señor no es demasiado débil para salvarlos” (Isaías 59:1, NTV) habla de capacidad, intervención y fuerza.

De la misma manera, cuando menciona “los ojos del Señor”, está hablando de Su conocimiento y vigilancia: “El Señor ve claramente lo que hace cada uno; sus ojos observan cada movimiento” (Proverbios 5:21, NTV). ¿O acaso deberíamos discutir si los ojos de Dios son azules, verdes o marrones?

De igual forma, cuando leemos que “Dios se arrepintió”, como en Génesis 6:6, Éxodo 32:14 o Jonás 3:10, la idea no es que Dios haya pecado o cometido un error como un ser humano, ni que haya tomado una decisión equivocada en el pasado. El texto está describiendo, en un lenguaje comprensible para nosotros, un cambio en la manera en que Dios pasó a tratar determinada situación frente a la respuesta humana. Es una forma limitada de describir acciones de un Dios infinito usando palabras humanas finitas.

La gran verdad es que nuestro lenguaje humano carece de palabras capaces de definir con exactitud lo que sucede en la “mente” y en el “corazón” de nuestro Dios (y aquí estoy nuevamente hablando de “mente” y “corazón” como si Dios fuera un hombre igual que yo).

El problema es que muchas veces intentamos encerrar completamente a Dios dentro de la lógica humana. Pero eso es imposible. La Biblia deja claro que Dios está por encima de nuestra comprensión total: “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse” (Isaías 55:8, NTV).

Nuestro lenguaje es limitado. Nuestro entendimiento es limitado. Y aun así, Dios eligió revelarse a nosotros usando palabras que podemos comprender. Eso muestra no solamente la grandeza de Dios, sino también Su gracia. El Creador infinito se comunica con criaturas limitadas de forma accesible.

Pablo expresa este misterio diciendo: “¡Qué grande es la riqueza, la sabiduría y el conocimiento de Dios! Es realmente imposible para nosotros entender sus decisiones y sus caminos” (Romanos 11:33, NTV).

Existen aspectos de Dios que jamás lograremos describir perfectamente en esta vida. Y eso no debería alejarnos de Él, sino aumentar nuestra reverencia. Porque un Dios completamente explicable por la mente humana dejaría de ser Dios.

El lenguaje humano intenta explicar a Dios. Pero Dios siempre será más grande que cualquier definición humana.

Oración: Señor, reconozco que mi mente y mi lenguaje son limitados delante de Tu grandeza. Gracias porque, aun siendo infinito, eliges revelarte a nosotros a través de Tu Palabra. Dame humildad para aceptar aquello que todavía no comprendo plenamente y aumenta en mí la reverencia por Tu majestad. En el nombre de Jesús, amén.

Versículo del día: “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse.” (Isaías 55:8, NTV)

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