¿Por qué Dios permite ciertas cosas e impide otras?

Aconteció el 23 de junio de 1985. El vuelo Air India Flight 182, que viajaba de Canadá hacia India, explotó en el aire después de que una bomba escondida en una maleta despachada detonara durante el vuelo. La explosión destruyó la aeronave y mató a las 329 personas a bordo, convirtiéndose en el peor atentado terrorista de la historia de la aviación hasta ese momento relacionado con Canadá. Ese mismo día, en el Aeropuerto de Narita, en Tokio, Japón, una segunda maleta bomba, preparada por los mismos terroristas y destinada al vuelo Air India Flight 301, explotó aún en tierra, en el área de carga del aeropuerto, matando a dos trabajadores. Las investigaciones señalaron que el explosivo había sido programado para detonar durante el vuelo, pero retrasos y cambios en la logística de transferencia del equipaje hicieron que la bomba explotara antes de que fuera embarcada en la aeronave, impidiendo que el vuelo 301 también fuera derribado en pleno aire.

Dos aviones. Dos destinos completamente diferentes.

Esta historia toca una de las preguntas más difíciles de la vida: ¿por qué Dios permite ciertas cosas y evita otras? ¿Por qué un avión cayó y el otro fue preservado? ¿Por qué algunas personas son libradas y otras no? Son preguntas profundas, dolorosas y que, muchas veces, no encuentran respuestas completas de este lado de la eternidad.

La Biblia reconoce esa limitación humana. Pablo escribe: “Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad” (1 Corintios 13:12, NTV). Nuestra visión es parcial. Nosotros vemos fragmentos. Dios ve el panorama completo.

Existe un misterio en la soberanía de Dios que supera nuestra comprensión. Eso no significa que Dios pierda el control, ni que deje de ser bueno. Significa solamente que no todo lo que Dios hace o permite será completamente entendido por nosotros ahora.

La Palabra también declara: “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse” (Isaías 55:8, NTV). Hay momentos en que intentamos encajar a Dios dentro de la lógica humana, pero Él es infinitamente mayor que nuestra capacidad de comprensión.

Es importante recordar que la soberanía de Dios no elimina la responsabilidad humana. El atentado fue fruto de la maldad y del pecado humano. Pero aun en medio del caos, Dios sigue siendo Dios.

Job experimentó profundamente esa realidad. Perdió hijos, bienes y salud, y no recibió explicaciones detalladas sobre todo lo que sucedió. Aun así, declaró: “Hasta ahora solo había oído de ti, pero ahora te he visto con mis propios ojos” (Job 42:5, NTV). A veces, el mayor aprendizaje no es entenderlo todo, sino aprender a confiar aun sin entender.

Hay situaciones que nunca lograremos explicar completamente. Y quizás ese sea justamente el punto: nuestra fe no puede depender solo de aquello que conseguimos comprender. Muchas veces no entiendo, pero Dios sigue siendo Dios.

Y aun cuando no conseguimos ver sentido, podemos descansar en la certeza de que Él permanece soberano, justo y digno de confianza.

Oración: Señor, existen cosas que no consigo entender. Hay preguntas sin respuestas y situaciones que desafían mi lógica y mi corazón. Pero ayúdame a confiar en Ti aun cuando no comprenda Tus caminos. Fortalece mi fe para descansar en Tu soberanía y recordar que Tú sigues siendo Dios en todo tiempo. En el nombre de Jesús, amén.

Versículo del día: “Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad.” (1 Corintios 13:12, NTV)

Loading

Compartilhe:

Adicionar um Comentário

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *