Estar presente

Un hombre se acercó a un anciano sabio y le dijo:
—“He oído que usted es muy sabio. Por favor, ¿qué cosas sabias hace que nosotros no podemos hacer?”
El anciano respondió:
—“Bueno, cuando como, simplemente como; cuando duermo, duermo; y cuando hablo con usted, solo hablo con usted.”
El hombre, sorprendido, dijo:
—“Pero yo también hago eso, y eso no me hace sabio.”
—“No lo creo”, respondió el anciano.
—“Cuando usted duerme, piensa en los problemas del día o en los que vendrán. Cuando come, piensa en lo que hará después. Y mientras habla conmigo, ya está pensando en qué me va a responder antes de que termine de hablar.”

Esta conversación sencilla revela algo que casi nadie percibe: vivimos físicamente en el presente, pero mentalmente en otro lugar. Estamos con la familia, pero pensando en el trabajo. Estamos trabajando, pero preocupados por el futuro. Estamos orando… pero distraídos.

Y así, sin darnos cuenta, perdemos lo que está pasando ahora.

La Biblia nos llama a vivir con intención: “Así que tengan cuidado de cómo viven… aprovechen al máximo cada oportunidad.” (Efesios 5:15–16, NTV). Aprovechar el tiempo no es hacer más cosas, es vivir plenamente lo que Dios puso delante de nosotros.

Jesús también enseñó: “Así que no se preocupen por el mañana… cada día tiene suficientes problemas propios.” (Mateo 6:34, NTV). No es irresponsabilidad, es no dejar que el mañana robe el hoy.

¿Cuántos momentos valiosos perdemos por no estar realmente presentes? Conversaciones superficiales, atención dividida, distracciones constantes. Y muchas veces, justo donde más deberíamos estar conectados… estamos más ausentes.

La Palabra dice: “Hay un tiempo para todo, y una estación para cada actividad bajo el cielo.” (Eclesiastés 3:1, NTV). Hay tiempo para trabajar, para descansar, para la familia. Pero si no estamos completos en cada momento, no disfrutamos ninguno de verdad.

Estar presente es una decisión. Es parar, escuchar, mirar, prestar atención. Es darle valor al ahora.

La vida no sucede en el pasado ni en el futuro. La vida sucede en el presente. Y muchos de los mejores regalos de Dios no son cosas… son momentos.

Hoy te pregunto: ¿estás viviendo el momento… o solo pasando por él?

Porque aprender a estar presente no es solo sabiduría práctica. Es también una forma de honrar la vida que Dios te dio.

Oración: Señor, ayúdame a vivir cada momento con atención y gratitud. Líbrame de la ansiedad por el futuro y de las distracciones que me alejan del presente. Enséñame a valorar mi familia, mis conversaciones y los pequeños momentos del día. Que viva de forma consciente, disfrutando lo que Tú me das hoy. En el nombre de Jesús, amén.

Versiculo del dia: “Así que no se preocupen por el mañana… cada día tiene suficientes problemas propios.” (Mateo 6:34, NTV)

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