¿Qué estás consumiendo?

La naturaleza es asombrosa y nos enseña en cada detalle. Recientemente se observó que las abejas, en ciertas condiciones de calor, pueden consumir néctar fermentado con pequeñas cantidades de alcohol. Esto altera completamente su comportamiento: pierden la coordinación, vuelan de forma errática y tienen dificultad incluso para cumplir su función dentro de la colmena. Y lo más impresionante es que, al regresar en ese estado, muchas son rechazadas por las abejas guardianas, que detectan que algo no está bien por el olor — ya que sus feromonas cambian — y por su comportamiento desorientado, considerándolas una posible amenaza para el equilibrio de toda la colonia.

Este detalle de la naturaleza ilustra una gran verdad de la vida: lo que consumes moldea en quién te conviertes. Esa abeja no decidió comportarse de forma desordenada — simplemente consumió algo que alteró su naturaleza momentáneamente. Y eso fue suficiente para afectar su conducta.

De la misma manera, en la vida espiritual, no se trata solo de lo que hacemos… sino de lo que estamos consumiendo diariamente. Contenidos, conversaciones, ambientes, influencias — todo eso entra, se acumula y, en algún momento, se manifiesta en nuestras acciones.

La Biblia nos advierte claramente: “No se dejen engañar: ‘Las malas compañías corrompen el buen carácter’.” (1 Corintios 15:33, NTV). Esto significa que las influencias a nuestro alrededor no son neutras. Siempre producen un efecto — para bien o para mal.

El problema es que muchas veces subestimamos lo que consumimos. Pensamos que no importa, que “es solo un contenido”, “es solo una conversación”, “es solo un ambiente”. Pero, como en el caso de las abejas, pequeñas exposiciones repetidas pueden cambiar completamente nuestro comportamiento.

Jesús también refuerza este principio al decir: “Una persona buena produce cosas buenas del tesoro de un buen corazón, y una persona mala produce cosas malas del tesoro de un corazón malo.” (Mateo 12:35, NTV). Es decir, lo que acumulamos dentro de nosotros inevitablemente se reflejará por fuera.

Además, la vida espiritual requiere vigilancia constante. No se trata solo de evitar grandes errores, sino de cuidar las pequeñas entradas. Porque muchas caídas no comienzan con grandes decisiones, sino con influencias aparentemente inofensivas que, con el tiempo, moldean pensamientos, deseos y actitudes.

La pregunta es directa: ¿lo que estás consumiendo hoy te está acercando o alejando de Dios?

Porque al final, lo que absorbes hoy será lo que manifestarás mañana. No es solo lo que haces — es lo que estás permitiendo entrar en tu vida.

Oração: Señor, ayúdame a ser vigilante con lo que consumo cada día. Dame discernimiento para elegir ambientes, contenidos y relaciones que me acerquen a Ti. Líbrame de influencias que puedan corromper mi corazón y moldea mi vida conforme a Tu verdad. En el nombre de Jesús, amén.

Versiculo del dia: “No se dejen engañar: ‘Las malas compañías corrompen el buen carácter’.” (1 Corintios 15:33, NTV)

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