El desafío es renovar la mente y gobernar las emociones

Aconteció en Larnaca, Chipre, el 29 de marzo de 2016. El egipcio Seif Eldin Mustafa secuestró un vuelo de EgyptAir alegando portar un cinturón explosivo y obligó a la aeronave a cambiar su ruta. A diferencia de lo que se temía al inicio, el episodio no estuvo relacionado con terrorismo, sino con un conflicto personal y emocional: exigía que su exesposa fuera llevada al aeropuerto, mostrando desesperación por reencontrarse con ella. Durante la negociación, incluso entregó una carta destinada a ella, mientras hacía demandas confusas y contradictorias, evidenciando inestabilidad emocional. Al final, se descubrió que el cinturón era falso, y el secuestrador fue arrestado sin víctimas, dejando el caso como un acto extremo motivado por conflictos internos no resueltos.
Esta historia evidencia una verdad importante: pensamientos y emociones descontrolados pueden llevarnos a actitudes extremas. Lo que comenzó como un conflicto interno terminó en una acción externa grave que afectó a muchas personas.
La Biblia nos enseña que la vida espiritual comienza en la mente. “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar.” (Romanos 12:2, NTV). Es decir, los pensamientos moldean las decisiones. Lo que alimentamos en la mente, tarde o temprano, se manifiesta en acciones.
Pero no son solo los pensamientos — las emociones también necesitan ser gobernadas. Sentir no es el problema; el problema es cuando el sentimiento toma el control. La Palabra enseña: “Y «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados.” (Efesios 4:26, NTV). Esto muestra que la emoción existe, pero no debe dominar nuestra conducta.
Además, la Biblia destaca la importancia del dominio propio: “El que no tiene control propio es como una ciudad con las murallas destruidas.” (Proverbios 25:28, NTV). Sin ese control, cualquier emoción intensa — miedo, ira, tristeza o desesperación — puede llevarnos a decisiones impulsivas y destructivas.
Lo que ocurrió en ese episodio fue un reflejo de eso: emociones no tratadas, pensamientos no filtrados y decisiones tomadas bajo presión interna. Y este patrón no está lejos de nuestra realidad. En menor escala, sucede cuando hablamos sin pensar, reaccionamos impulsivamente o tomamos decisiones basadas solo en lo que sentimos en el momento.
La vida cristiana nos llama a un equilibrio: renovar la mente y gobernar las emociones. No se trata de ignorar los sentimientos, sino de someterlos a la dirección de Dios. Cuando la mente es renovada por la Palabra y las emociones son alineadas por el Espíritu, nuestras acciones comienzan a reflejar sabiduría.
El mensaje es claro: los pensamientos y las emociones nos guían — pero en Dios pueden ser dirigidos, no descontrolados.
Oração: Señor, ayúdame a cuidar mis pensamientos y a gobernar mis emociones. No quiero ser guiado por impulsos ni sentimientos desordenados, sino por Tu verdad. Renueva mi mente y dame dominio propio para actuar con sabiduría en toda situación. En el nombre de Jesús, amén.
Versiculo del dia: “No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar.” (Romanos 12:2, NTV)
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