Solo el mover de Dios

Un joven africano había ganado una beca para estudiar medicina en Guyana, país vecino de Brasil en América del Sur. En su itinerario, llegaría a Guarulhos (Brasil), y allí compraría el último pasaje hacia Guyana para comenzar sus estudios. Pero algo inesperado ocurrió. Cuando fue al mostrador para solicitar el boleto, hablando en inglés, el empleado entendió “Goiânia” — ciudad brasileña, capital del estado de Goiás — y emitió el pasaje equivocado.
El joven solo se dio cuenta del error cuando aterrizó en Goiânia, tomó un taxi y mostró al conductor la dirección de la universidad. Se desesperó: había gastado todo su dinero en el boleto, no hablaba portugués y no sabía qué hacer.
Entonces sucedió algo sorprendente. Un grupo de brasileños se conmovió con su situación y decidió ayudarlo: le ofrecieron alojamiento, comida y organizaron una colecta para pagar su viaje al destino correcto. Movidos por la compasión, después de vários días, reunieron todo el valor necesario, y el joven finalmente pudo continuar su camino.
Pero la historia no terminó ahí. Después de cursar el primer semestre de medicina en Guyana, dejó el país y regresó a Brasil. Encantado con el pueblo, la cultura y la acogida que había recibido, decidió cambiar sus planes. Aprendió portugués, presentó el Enem en 2023 y consiguió una plaza para estudiar medicina en la Universidad Federal de Bahía.
Cuando conocí esta historia, pensé en cuán fácilmente nuestras rutas pueden cambiar sin aviso. Al principio, todo pareció salir mal para aquel joven. Pero lo que parecía un error absoluto terminó siendo el camino hacia algo aún mejor. Nosotros también enfrentamos cambios inesperados: puertas que se cierran, planes que no funcionan, retrasos que frustran. Pero muchas veces, todo eso es solo el mover de Dios.
La Palabra nos recuerda que Dios no pierde el control. Él dirige nuestros pasos incluso cuando no entendemos por qué. La Biblia declara: “Podemos hacer nuestros planes, pero el Señor determina nuestros pasos.” (Proverbios 16:9 — NTV). Nuestros planes pueden ser buenos, pero los del Señor son mejores, porque nos llevan a lugares que jamás imaginaríamos.
Y cuando todo parece un desvío doloroso, podemos recordar la promesa: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman…” (Romanos 8:28 — NTV). Dios transforma errores en dirección, tropiezos en propósito y equívocos en nuevos comienzos.
La historia de aquel joven nos muestra que, muchas veces, lo que creemos que es el peor de los desenlaces es solo el inicio de un plan mayor. El Señor no solo redirige — Él sorprende.
Oración: Señor, te pido que me ayudes y que nos ayudes a confiar en tus caminos, aun cuando no coinciden con los nuestros. Que cada cambio inesperado revele tu cuidado y nos lleve a planes aún mejores. Amén.
Versículo del día: “Enséñame tus caminos, oh Señor, para que viva de acuerdo con tu verdad.” (Salmos 86:11 — NTV)
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