“¿Por qué clamas a mí?”

En Éxodo 14, el pueblo de Israel estaba en camino hacia la libertad. Después de siglos de esclavitud, marchaban bajo la dirección de Moisés rumbo a la tierra prometida. Mientras avanzaban, el ejército del faraón venía detrás de ellos. El peligro era real, pero la fe de Moisés permanecía firme. Él animó al pueblo diciendo:
“No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, nunca más volverán a verlos.
El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos.”
— Éxodo 14:13-14 (NTV)
Estas palabras de fe fueron dichas mientras aún avanzaban, antes de llegar a la orilla del mar. Sin embargo, cuando finalmente se encontraron frente a esa inmensidad de aguas, Moisés se detuvo. El texto no revela sus pensamientos, pero es fácil imaginar lo que sintió: miedo, duda, impotencia ante el mar que estaba delante de él. Puedo pensar que comenzó a clamar a Dios, pidiendo la liberación que el Señor ya le había prometido. Entonces Dios le respondió:
“¿Por qué clamas a mí? ¡Ordénale al pueblo que se ponga en marcha!”
— Éxodo 14:15 (NTV)
La respuesta de Dios revela algo profundo: hay momentos en los que no debemos detenernos a orar, sino avanzar. No porque orar sea incorrecto —nunca lo es—, sino porque hay oraciones que nacen de la duda, no de la fe. Cuando Dios ya nos ha dado una promesa, lo que Él espera es obediencia y acción.
Y aquí está uno de los misterios más hermosos de la fe: el mar no se abrió para que el pueblo avanzara; se abrió cuando ellos comenzaron a avanzar. El Señor no realiza el milagro para que demos el paso, sino que espera que lo demos con fe para entonces realizar el milagro. Moisés levantó su vara, el pueblo dio el primer paso… y lo imposible ocurrió. El camino se abrió en medio del mar.
Tal vez tú estés frente a tu propio mar, dudando, pidiendo una confirmación más. Pero hoy Dios te dice: “Avanza. Ya te he dado la promesa. El camino se abrirá cuando des el paso de fe.”
Oración: Señor, frente a los mares de la vida, muchas veces dudo, temiendo lo imposible. Pero hoy entiendo que la fe no espera el milagro para actuar, sino que actúa para que el milagro suceda. Dame valentía para avanzar, aun cuando todo parece cerrado. Abre el camino mientras camino contigo, y glorifica tu nombre en mi travesía. En el nombre de Jesús, amén.
Versículo clave: “El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos.” — Éxodo 14:14 (NTV)
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