La vida es corta

Era un día común en el pueblito de Capim Grosso, al norte de Brasil, en octubre de 2022. Érica Souza Santos, de apenas 19 años, salió a trabajar como siempre. No sabía que esa sería su última mañana. Por una circunstancia inesperada, fue ella quien quedó en el mostrador de la tienda, cuando un hombre entró armado. El objetivo del criminal era otra persona, pero por error disparó contra Érica. Una joven inocente, sin tener nada que ver con aquella historia, perdió la vida de forma trágica.
La historia de Érica nos confronta con una realidad que preferimos no pensar: la vida es frágil. Salimos de casa para trabajar, estudiar o cumplir con nuestra rutina, pero no tenemos ninguna garantía sobre el mañana. “Has hecho que mi vida no tenga más que el ancho de la mano; toda mi vida es apenas un instante para ti; cuando mucho, cada uno de nosotros no es más que un suspiro” (Salmos 39:5, NTV).
Esa brevedad no debe llevarnos a la desesperación, sino a la sabiduría. El salmista oró: “Enséñanos a entender la brevedad de la vida para que crezcamos en sabiduría” (Salmos 90:12, NTV). Reconocer la fragilidad de la vida nos lleva a buscar a Dios hoy, a vivir de tal forma que, si el mañana no llega, podamos estar listos delante de Él.
El mensaje es este: la vida es demasiado corta para vivirla lejos de Dios.
Oración: Señor, ayúdame a valorar cada día como un regalo tuyo. Que viva con sabiduría, consciente de la fragilidad de la vida, y preparado para encontrarme contigo en cualquier momento. Amén.
Versículo clave: “Enséñanos a entender la brevedad de la vida para que crezcamos en sabiduría.” (Salmos 90:12, NTV)
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