¿Adorador o cliente?

Imagina la siguiente situación: entras a un servicio dominical. Hace calor porque el aire acondicionado no funciona bien. Las bancas de madera son duras e incómodas. El sonido no es perfecto, el micrófono a veces falla y el servicio de adoración no cuenta con músicos profesionales. Pero… la Palabra que se predica allí es pura, verdadera y guía los corazones hacia Dios. ¿Cómo te sentirías? ¿Cuál sería tu reacción?
Desafortunadamente, muchos de nosotros, al notar estos “problemas”, empezamos a quejarnos. Algunos dicen:
– “Esta iglesia no me trata bien”.
– “Buscaré otra, con más comodidad”.
– “Esta música no me atrae”.
Recuerdo que una vez, al salir del servicio, uno de mis hijos me dijo:
– “Papá, hoy no me gustaron las canciones de la alabanza”.
Simplemente le dije:
– “Lo entiendo, hijo. De todas formas, ninguna fue para ti”.
Sin darnos cuenta, nos hemos posicionado como clientes, no como adoradores.
Un cliente va a la iglesia como quien va a un restaurante: esperando ser bien atendido, consentido y bien tratado. El adorador, en cambio, va con un corazón agradecido, sabiendo que nada puede reemplazar la verdadera razón de estar allí: encontrar a Dios.
La Palabra de Dios nos dice en Juan 4:24: “Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”. Dios no busca músicos de alta gama, edificios con aire acondicionado ni sillones cómodos. Busca corazones quebrantados y sinceros.
Reflexiona conmigo ahora:
– ¿Vienes a la iglesia para ser servido… o para servir?
-¿Vas por el ambiente… o por la presencia de Dios?
Un verdadero adorador no se distrae con las fallas humanas ni las limitaciones físicas. Entiende que el centro del servicio no es él, sino el Señor.
Oración: Señor, perdóname por comportarme tan a menudo como un cliente, pensando solo en mi comodidad y bienestar. Dame un corazón de adoración, uno que reconozca tu presencia por encima de toda circunstancia. Que siempre entre a tu casa con gratitud y alabanza, recordando que todo es para tu gloria. Amén.
Versículo base: “Entren por sus puertas con acción de gracias; vayan a sus atrios con alabanza. Denle gracias y alaben su nombre” NTV – Salmo 100:4
![]()





Quer receber devocionais diarias no seu celular?