“¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón?”

Los Salmos fueron escritos para expresar la relación entre los seres humanos y Dios en toda su profundidad. Revela a la humanidad del hombre en su estado más puro y real, así como también revela a Dios en todo su esplendor, poder y gloria.
En el Salmo 42, encontramos al salmista, tan humano como tú y yo lo somos. Se presenta ante Dios y comienza diciendo: “Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas, así te anhelo a ti, oh Dios”.
Luego, en el versículo 5, revela toda su tristeza y angustia, tal como yo la siento tan a menudo. Se pregunta: “¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón?” Al preguntarle a su propia alma: “«”¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué estoy tan triste?”, revela toda su humanidad: reconoce que su fe no elimina por completo la tristeza y la ansiedad, pero tampoco se rinde a ellas. Porque él mismo responde a su propia pregunta diciendo: “Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios!” Finalmente, en su diálogo consigo mismo, recuerda la única esperanza capaz de sostenerlo: Dios.
Doy gracias a Dios por los salmos, especialmente el Salmo 42, porque me muestra tres cosas importantes:
- Que es normal sentir tristeza e inquietud; esto no significa falta de fe.
- Que es necesario confrontar el alma, recordándole a la mente quién es Dios, incluso cuando el corazón no lo siente.
- Que la fe es esperanza en medio del dolor, no negación del dolor.
Hoy, si tu alma está triste, habla con Dios, habla contigo mismo. Recuerda que tu esperanza está más allá de tus circunstancias. Y luego vendrá un nuevo canto de alabanza.
Oración: Señor, cuando mi corazón esté triste y la ansiedad me aflija, recuérdame que Tú eres mi esperanza. Enséñame a esperar en ti y a confiar en tu tiempo para restaurar mi alma. Amén.
Texto base:
1 Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas, así te anhelo a ti, oh Dios.
2 Tengo sed de Dios, del Dios viviente. ¿Cuándo podré ir para estar delante de él?
3 Día y noche solo me alimento de lágrimas, mientras que mis enemigos se burlan continuamente de mí diciendo: «¿Dónde está ese Dios tuyo?».
4 Se me destroza el corazón al recordar cómo solían ser las cosas: yo caminaba entre la multitud de adoradores, encabezaba una gran procesión hacia la casa de Dios, cantando de alegría y dando gracias en medio del sonido de una gran celebración.
5 ¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? ¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y
6 mi Dios! Ahora estoy profundamente desalentado, pero me acordaré de ti, aun desde el lejano monte Hermón, donde nace el Jordán, desde la tierra del monte Mizar.
7 Oigo el tumulto de los embravecidos mares mientras me arrasan tus olas y las crecientes mareas.
8 Pero cada día el Señor derrama su amor inagotable sobre mí, y todas las noches entono sus cánticos y oro a Dios, quien me da vida.
9 «¡Oh Dios, roca mía! —clamo—, ¿por qué me has olvidado? ¿Por qué tengo que andar angustiado, oprimido por mis enemigos?».
10 Sus insultos me parten los huesos. Se burlan diciendo: «¿Dónde está ese Dios tuyo?».
11 ¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? ¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios!
(NTV) Salmos 42:1-11
![]()





Quer receber devocionais diarias no seu celular?