La palabra de Dios es inspiración

La palabra de Dios es tan presente y significativa que no dudo de que ha inspirado a muchos autores seculares, aunque no hayan dado crédito a la Biblia en sus escritos.
Un claro ejemplo de ello es la famosa fábula de los tres cerditos, publicada por primera vez en 1890 por el escritor Joseph Jacobs. Sin embargo, él no es el autor de la fábula, sino quien la transcribió y publicó por primera vez, recopilando y adaptando cuentos populares ingleses.
En esta fábula, tres cerditos construyen casas para protegerse: uno construye una de paja, otro de madera y el tercero de ladrillos. Un lobo hambriento sopla y destruye fácilmente las casas de paja y madera, pero no logra derribar la de ladrillo. Los dos cerditos de las casas destruidas buscan refugio con su hermano, más cauteloso. El lobo intenta entrar, pero no lo logra. Al final, la astucia y el esfuerzo del cerdito que construyó la casa de ladrillos salvan a todos.
Veo una clara conexión entre esta historia y las palabras de Jesús en Mateo, capítulo 7, versículos 24 y 25: “Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida. Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca”. En el mismo relato, Jesús habla del destino del hombre necio que construye su casa sobre la arena: “Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y los vientos golpeen contra esa casa, se derrumbará con un gran estruendo”.
Por todo esto, amo la palabra de Dios. Es inspiración, es vida y es verdad, ayer, hoy y siempre.
Oración: Señor, amo tu palabra. Te doy gracias porque es una fuente inagotable de promesas, porque es inspiración, y porque está viva y perdura en el tiempo. Amén.
Texto base:
24 Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida.
25 Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca.
26 Sin embargo, el que oye mi enseñanza y no la obedece es un necio, como la persona que construye su casa sobre la arena.
27 Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y los vientos golpeen contra esa casa, se derrumbará con un gran estruendo».
28 Cuando Jesús terminó de decir esas cosas, las multitudes quedaron asombradas de su enseñanza,
29 porque lo hacía con verdadera autoridad, algo completamente diferente de lo que hacían los maestros de la ley religiosa.
(NTV) Mateo 7:24-29
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